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La diálisis no puede quedar expuesta al riesgo

Cuando una persona necesita someterse a un tratamiento de diálisis, no está ingresando simplemente a una sala de atención médica. Está poniendo su vida en manos de un procedimiento indispensable para mantenerse con vida. Por eso, cualquier falla en los equipos utilizados para este tratamiento debe ser asumida con la máxima responsabilidad y no puede ser considerada un inconveniente menor.

La denuncia de pacientes renales de Bermejo sobre presuntas fallas en los equipos de diálisis instalados en ese municipio vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que debería ser prioritaria para las autoridades de salud: el mantenimiento, control y renovación oportuna de estos equipos en todos los centros médicos de Tarija.

Los pacientes con insuficiencia renal dependen de sesiones periódicas de varias horas. Una interrupción inesperada, un funcionamiento deficiente o una falla técnica durante el procedimiento puede generar consecuencias graves. No se trata solamente de garantizar que una máquina encienda y funcione; se requiere un sistema permanente de mantenimiento preventivo y correctivo, controles técnicos rigurosos, personal capacitado y protocolos claros para actuar inmediatamente ante cualquier desperfecto.

La situación denunciada en Bermejo debería motivar una revisión integral de los equipos de diálisis existentes en el departamento. Las autoridades competentes tienen la obligación de verificar en qué condiciones se encuentran, cuándo recibieron su último mantenimiento, qué empresa o personal especializado está a cargo de esas tareas y si existen repuestos y mecanismos de respuesta suficientes ante una emergencia.

También es necesario escuchar a los pacientes y al personal médico. Quienes utilizan diariamente estos servicios son los primeros en advertir cuando una máquina presenta problemas recurrentes, cuando una sesión debe ser interrumpida o cuando las condiciones de atención no ofrecen la seguridad necesaria.

La salud pública no puede funcionar bajo la lógica de esperar a que ocurra una tragedia para tomar medidas. El mantenimiento de un equipo médico destinado a pacientes renales debe anticiparse al problema y no reaccionar después del incidente.

Tarija necesita una política de control permanente sobre sus centros de diálisis, con transparencia, responsabilidad institucional y recursos suficientes. Las diferencias entre municipios, las limitaciones presupuestarias o las dificultades administrativas jamás deberían convertirse en una justificación para poner en riesgo a quienes dependen de un tratamiento vital.

La prioridad debe ser inequívoca: la salud y la vida de los pacientes están por encima de cualquier otra consideración. Si existen equipos que presentan fallas, corresponde actuar de inmediato, evaluar su seguridad y garantizar que cada paciente reciba su tratamiento en condiciones adecuadas.

Una máquina de diálisis puede ser un equipo médico, pero para un paciente renal representa algo mucho más importante: una posibilidad de seguir viviendo.

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