La FUL rechaza la aplicación de una tarifa única y pide preservar el precio diferenciado para estudiantes, mientras la suspensión de los micros obliga a la UAJMS a mantener actividades académicas a distancia.
Redacción Central/El Periódico/26-09-2026.- El conflicto por las tarifas del transporte público en Tarija comenzó a trasladar sus efectos directamente al sistema universitario. La Federación Universitaria Local (FUL) de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS) mantiene su oposición a una tarifa única y plantea que el pasaje para los estudiantes permanezca en Bs 1,50, mientras la paralización de los micros continúa dificultando el desplazamiento hacia los predios universitarios.La discusión se desarrolla en un escenario marcado por el incremento del precio del diésel y la propuesta del transporte de modificar las tarifas para compensar el aumento de sus costos de operación. Frente a esa posibilidad, los estudiantes buscan que el debate considere las condiciones económicas de quienes utilizan diariamente el servicio para asistir a clases.El planteamiento universitario no es aislado. En los últimos días, distintas organizaciones estudiantiles expresaron su preocupación por el impacto que tendría una subida del pasaje. La FUL ya había emitido un pronunciamiento para respaldar la tarifa diferenciada de Bs 1,50 y rechazar un incremento que afecte directamente a la población universitaria.El argumento central de los estudiantes está relacionado con la frecuencia de sus desplazamientos. Una parte del alumnado debe utilizar transporte público para acudir diariamente a la universidad y, en algunos casos, realizar más de un viaje durante la jornada. Cualquier modificación del pasaje tendría, por tanto, un efecto acumulativo sobre el gasto mensual destinado a movilidad.La controversia adquirió además una dimensión académica. Desde comienzos de esta semana, la UAJMS desarrolla sus actividades mediante plataformas virtuales ante las dificultades generadas por la falta de transporte público. La situación afecta especialmente a los estudiantes que dependen de los micros para trasladarse desde distintos barrios de la ciudad hasta los diferentes predios de la institución.La experiencia de Tarija también aparece vinculada a situaciones similares registradas en otras universidades del país. En Sucre, estudiantes de la Universidad San Francisco Xavier plantearon recurrir a la modalidad virtual luego de que el incremento del pasaje generara rechazo dentro del sector universitario. En ese caso, la tarifa estudiantil había pasado de Bs 1,50 a Bs 2,50 dentro del nuevo esquema tarifario.En Tarija, entretanto, el Gobierno Municipal mantiene congelada la tarifa vigente mientras se desarrolla un nuevo estudio de costos. La Alcaldía determinó que los micros continúen cobrando Bs 3 para el pasaje general hasta que exista una definición sustentada en el análisis técnico correspondiente.El escenario enfrenta a diferentes sectores con intereses distintos. Los transportistas sostienen que el incremento del combustible modificó sustancialmente sus gastos de operación y plantean una tarifa transitoria de Bs 4,50 para los pasajeros adultos. Las organizaciones sociales y educativas, en cambio, demandan que antes de establecer cualquier nuevo monto se considere la capacidad económica de las familias y el impacto sobre estudiantes y trabajadores.La suspensión del servicio ya generó consecuencias en otros niveles educativos. Representantes de padres de familia y del magisterio expresaron preocupación por las dificultades que tienen los alumnos para llegar a las unidades educativas, mientras algunas organizaciones plantearon la utilización temporal de clases virtuales mientras persista la falta de transporte.Para los universitarios, la discusión no se limita al monto final de una eventual nueva tarifa. También está en juego la continuidad del pasaje diferenciado, mecanismo que permite a los estudiantes acceder al transporte a un costo inferior al de los pasajeros adultos.La FUL pretende participar en las conversaciones que definan el nuevo esquema tarifario y que su posición sea considerada antes de cualquier determinación. El sector sostiene que una solución al conflicto debe permitir restablecer el servicio sin eliminar las tarifas diferenciadas destinadas a estudiantes.Mientras las negociaciones continúan, las clases virtuales se convierten en una medida provisional para evitar que la paralización del transporte interrumpa completamente el calendario académico. Sin embargo, la continuidad de esta modalidad dependerá de la duración del conflicto y de la posibilidad de alcanzar un acuerdo que permita recuperar el servicio de micros.La definición de la nueva estructura tarifaria deberá conciliar, en consecuencia, el incremento de los costos que enfrenta el transporte con las posibilidades económicas de los usuarios. En el caso universitario, la principal demanda permanece concentrada en conservar el pasaje de Bs 1,50 y evitar que una tarifa uniforme termine incrementando el costo de traslado de los estudiantes.
