La iniciativa fue presentada por el concejal Celestino Barro ante el Concejo Municipal de Tarija y plantea que los nuevos negocios cuenten con un periodo inicial para consolidarse antes de comenzar a tributar.
Redacción Central/El Periódico/06-10-2026.- El concejal municipal de Tarija Celestino Barro presentó un proyecto de ley modificatorio que propone otorgar un año de gracia a los emprendedores que inicien actividades económicas en el municipio. La iniciativa busca reducir el impacto de los impuestos y simplificar las exigencias administrativas que, según el legislador, dificultan la apertura y permanencia de pequeños negocios.La propuesta ya fue remitida al Concejo Municipal para su tratamiento. Su contenido parte de una de las promesas formuladas por Barro durante la campaña electoral y pretende establecer un periodo de transición para quienes comiencen un emprendimiento, con el objetivo de que puedan organizarse, generar ingresos y alcanzar estabilidad antes de asumir obligaciones tributarias.El planteamiento surge en un contexto de preocupación por la situación de numerosos trabajadores independientes, comerciantes y propietarios de pequeñas unidades productivas. Para el concejal, una parte importante de la población tarijeña depende de actividades propias para sostener a sus familias, por lo que las políticas municipales deberían orientarse a facilitar su crecimiento en lugar de añadir obstáculos durante las primeras etapas.La iniciativa también vincula el respaldo a los emprendimientos con la necesidad de fortalecer el turismo. La creación de condiciones favorables para restaurantes, alojamientos, servicios de transporte, actividades culturales, comercio y propuestas recreativas podría ampliar la oferta destinada a visitantes y dinamizar la economía local.Uno de los principales problemas identificados en la propuesta es la complejidad de los trámites para formalizar una empresa. Los emprendedores deben desplazarse entre distintas oficinas, presentar documentos, cumplir requisitos y esperar autorizaciones que pueden extenderse durante semanas o meses. Ese recorrido administrativo, de acuerdo con la explicación del proyectista, genera desgaste, gastos adicionales y desánimo entre quienes intentan iniciar una actividad.La consecuencia sería el abandono de proyectos antes de que alcancen una etapa productiva. Personas que cuentan con una idea, una inversión inicial o una habilidad para ofrecer bienes y servicios terminarían desistiendo debido a la cantidad de gestiones y a la presión económica que enfrentan desde el comienzo.El periodo de gracia planteado tendría como finalidad permitir que los nuevos negocios se consoliden. Durante esos doce meses, los emprendedores podrían concentrarse en poner en marcha sus actividades, captar clientes, ordenar sus finanzas, generar empleo y evaluar la viabilidad de sus propuestas, sin quedar expuestos de inmediato a una carga tributaria que podría superar sus posibilidades iniciales.La medida no plantea eliminar de manera permanente las obligaciones fiscales. El propósito es postergar su aplicación durante la fase de instalación, de modo que, una vez concluido el plazo, los negocios que hayan logrado estabilidad puedan incorporarse al sistema tributario y contribuir con recursos al municipio.Desde esa perspectiva, el proyecto busca convertir la formalización en un proceso gradual. La expectativa es que una reducción de las barreras iniciales incentive a más personas a registrar sus actividades, abandone la informalidad y, posteriormente, se transforme en una fuente regular de ingresos para las arcas municipales.El debate deberá establecer el alcance de la norma, los requisitos para acceder al beneficio, los tipos de actividades comprendidas y los mecanismos de control. También será necesario definir si la medida se aplicará únicamente a empresas nuevas o si incluirá a negocios que actualmente operan sin registro y buscan regularizarse.Otro aspecto pendiente será determinar la coordinación entre las diferentes dependencias municipales involucradas en la autorización de actividades económicas. La propuesta podría requerir ajustes en los procedimientos relacionados con licencias, patentes, inspecciones, permisos de funcionamiento y otros documentos exigidos para iniciar operaciones.La discusión en el Concejo Municipal permitirá evaluar la viabilidad jurídica y financiera de la iniciativa. Los concejales deberán analizar si el periodo de gracia puede aplicarse sin afectar la planificación presupuestaria y si existen condiciones para garantizar que el beneficio llegue efectivamente a los pequeños emprendedores.Barro sostiene que el apoyo institucional debe traducirse en medidas concretas y no limitarse a discursos sobre la importancia de la iniciativa privada. En ese marco, su proyecto plantea una relación distinta entre el municipio y quienes generan ingresos mediante actividades comerciales o productivas.La propuesta ingresará ahora a una etapa de revisión, análisis en comisiones y eventual debate en el pleno del Concejo. Su aprobación dependerá de los informes técnicos y legales, además de los acuerdos que puedan alcanzarse entre las distintas fuerzas políticas representadas en la instancia legislativa municipal.Si la norma avanza, Tarija podría contar con un mecanismo de acompañamiento para los emprendimientos durante su primer año de funcionamiento. El desafío será garantizar que la flexibilización inicial esté acompañada por orientación, capacitación y procedimientos ágiles que permitan a los beneficiarios cumplir posteriormente con sus responsabilidades y aportar al desarrollo económico de la ciudad.
