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ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS EN LA ENSEÑANZA MUSICAL: UNA MIRADA DESDE EL MODELO EDUCATIVO SOCIOCOMUNITARIO PRODUCTIVO


Lic. Adrian Fernando Mealla Garzón
La música no es solo un arte de sonidos y ritmos; es lenguaje, memoria cultural y expresión de la identidad de los pueblos. Desde el Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, su enseñanza no debe limitarse a la reproducción de escalas o el aprendizaje mecánico de canciones, sino que debe convertirse en un espacio de creación colectiva, diálogo de saberes y descolonización del pensamiento. Las estrategias didácticas deben responder a los principios de descolonización, comunitarismo, reciprocidad y producción.
Una primera estrategia es el diálogo de saberes musicales: en lugar de partir exclusivamente de la teoría occidental, se invita a portadores de saberes de la comunidad —músicos tradicionales, ejecutantes de instrumentos originarios, cantoras— para que compartan su práctica. Esto valida el conocimiento local y lo sitúa al mismo nivel que cualquier saber académico, rompiendo jerarquías coloniales.
La creación colectiva y composición comunitaria es otra vía fundamental. En lugar de interpretar obras ajenas, los estudiantes construyen juntos letras, melodías y arreglos vinculados a su realidad: su historia, su territorio, sus problemas y esperanzas. La música se convierte así en herramienta de reflexión y transformación social, cumpliendo con el principio de transformación de la realidad.
Asimismo, la práctica instrumental y vocal en conjunto fomenta la solidaridad y la reciprocidad. No se premia el talento individual por encima del trabajo grupal; cada voz y cada instrumento tienen un lugar indispensable. El aprendizaje se da en el hacer, en la escucha mutua y en la organización colectiva, reflejando la estructura comunitaria que el modelo propone.
Finalmente, la producción y socialización cierra el ciclo: los resultados —canciones, composiciones, interpretaciones— se presentan a la comunidad, no como espectáculo, sino como intercambio. La música deja de ser materia aislada y se convierte en un bien cultural que se crea, se comparte y se vive.
En conclusión, las estrategias didácticas en música, alineadas con el modelo, buscan formar no solo oyentes o ejecutantes, sino sujetos creadores, críticos y comunitarios, capaces de hacer del sonido un puente entre la herencia de sus pueblos y la creación de un futuro común. Porque la música, cuando nace del encuentro y del respeto, no solo suena: conecta corazones, teje historias y nos recuerda que juntos somos más grandes que nuestras diferencias. En cada nota compartida hay una forma de sentir, de reconocer y de construir juntos una sociedad en la que la diversidad sea la garantía de un porvenir que nos incluya a todas y todos.

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