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Tarija no eligió asambleístas para que dejen de trabajar

La paciencia de la ciudadanía también tiene límites. Quienes fueron elegidos para integrar la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija recibieron un mandato claro: representar al pueblo, legislar, fiscalizar y trabajar por el desarrollo del departamento. No recibieron un cheque en blanco para convertir la función pública en una actividad secundaria ni para mantener una institución paralizada mientras Tarija enfrenta problemas cada vez más complejos.Ser asambleísta no significa únicamente ocupar una curul, percibir una remuneración y participar ocasionalmente en actividades públicas. Significa asumir una responsabilidad con miles de ciudadanos que depositaron su confianza en las urnas y que esperan resultados.Tarija necesita leyes que permitan impulsar la economía, fortalecer la producción, mejorar los servicios, proteger los recursos departamentales y generar condiciones para enfrentar una realidad marcada por la falta de oportunidades. Para ello se necesita una Asamblea que sesione, debata, legisle y fiscalice. Una Asamblea ausente o inactiva pierde el sentido de su existencia.Las diferencias políticas son parte de la democracia. Lo que no puede convertirse en una práctica permanente es utilizar esas diferencias como argumento para bloquear el funcionamiento de una institución que pertenece al pueblo y no a una bancada, a una autoridad o a un grupo de interés.Cada sesión que no se realiza, cada proyecto que permanece archivado y cada ley necesaria que no avanza representa tiempo perdido para Tarija. Y el tiempo perdido en la administración pública también tiene consecuencias para la población.Los asambleístas deben entender que la ciudadanía observa y juzga su desempeño por sus resultados. El cargo no es un privilegio personal: es un mandato temporal acompañado de obligaciones.Trabajar, sesionar y legislar no debería ser una exigencia extraordinaria; debería ser la obligación mínima de quienes aceptaron representar a Tarija.La política puede esperar. Las necesidades del departamento, no. Tarija necesita una Asamblea que cumpla su deber.

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