Tarija no está para contemplar cómo sus escasos recursos siguen siendo comprometidos mientras sus representantes nacionales permanecen divididos. El momento exige que los parlamentarios tarijeños dejen de lado sus diferencias políticas y conformen, de una vez, un frente común para defender los intereses del departamento.
La amenaza de nuevos débitos automáticos sobre las cuentas de la Gobernación no puede ser asumida como un asunto administrativo más. Detrás de cada descuento existen recursos que deberían financiar obras, servicios y obligaciones con los tarijeños. Por eso, antes de recurrir a mecanismos que debiliten aún más las finanzas departamentales, el Gobierno nacional debe abrir una etapa seria de conciliación de cuentas.
No se puede pretender cobrar unilateralmente mientras persisten discrepancias sobre obligaciones, competencias y responsabilidades. El Estado debe sentarse a revisar sus cuentas con Tarija, establecer qué corresponde pagar a cada institución y, sobre todo, asumir las competencias que constitucionalmente le pertenecen.
Durante años, los gobiernos subnacionales han recibido responsabilidades sin que siempre exista una correspondencia adecuada entre competencias y recursos. Esa lógica debe terminar. No es razonable que se exija a una Gobernación cumplir obligaciones que corresponden al nivel central y, al mismo tiempo, se le retiren recursos mediante débitos automáticos.
Aquí es donde los parlamentarios tarijeños tienen que demostrar para qué fueron elegidos. No se trata de defender a una autoridad determinada ni de favorecer a un partido político. Se trata de defender a Tarija.
Diputados y senadores deben actuar como una sola representación departamental, fiscalizar, gestionar y exigir al Gobierno una mesa de conciliación que permita encontrar soluciones sin asfixiar económicamente a la Gobernación.
Tarija necesita menos cálculo político y más compromiso. Si sus representantes nacionales no son capaces de ponerse de acuerdo cuando están en juego los recursos del departamento, difícilmente podrán reclamar después el respaldo de una población que espera de ellos una sola cosa: que defiendan a Tarija.
