InicioEditorialQué hacer con la basura cuando no tenemos donde botarla

Qué hacer con la basura cuando no tenemos donde botarla

Ya se había preguntado sobre dónde y cómo se botaba la basura generada en la ciudad de Tarija, tarea a cargo del municipio, en algún momento se denunció que solamente se la enterraba sin el menor cuidado. Jaurías de perros se disputaban el territorio con cerdos que también lo habían invadido y en medio seres humanos que peleaban por los desechos con unos y otros. Las denuncias también decían que al no hacerse el tratamiento adecuado a la basura, se estaba contaminado los suelos y los acuíferos subterráneos, ya que se mezclaban desde verduras en mal estado, bolsas pláticas y desechos medicinales con riesgo de ser tóxicos y dañinos para la salud humana.

La saturación del botadero de Pampa Galana es un hecho, ya existe el compromiso de dejarlo y cerrarlo. En anteriores gestiones se anunció que sólo se lo podría utilizar unos cuantos años más, indudablemente no se actuó con previsión ni se fue pensando en otros lugares que pudieran usarse y con más tiempo de vida, además de contar con elementos técnicos que permitan la separación de los residuos y su respectivo tratamiento. Ahora surgió la posibilidad de abrir un centro de tratamiento de residuos en la comunidad de San Antonio La Cabaña, aunque no se conocen más detalles técnicos ni económicos sobre el emprendimiento, una vez más la alcaldía peca de poca información y transparencia. Ya se escuchan reacciones de productores de uva y vitivinícolas por los riesgos ambientales que habrían al tener un botadero tan cerca de los cultivos y de las bodegas. Evidentemente no se los tomó en cuenta antes de hacer conocer el proyecto, un error que puede frenarlo en seco.

Es tiempo de encarar una tarea de socialización de la problemática de la basura y de educación ciudadana para que esa selección de desechos comience literalmente en casa, que sea en cada hogar donde ya se cuente con depósitos para papel, vidrios, plásticos, líquidos y metales. Que en nuestras calles encontremos más de un sólo basurero y que se induzca a la gente a discernir su uso dependiendo de que es lo que quiere botar. No es una tarea fácil, aún no hemos conseguido que se deje de arrojar basura a la calle y ya pretendemos que se clasifique esa basura, es que no hay otro camino, en nuestra incompleta tarea de educación elemental ya tenemos que adherirnos a nuevas y convenientes prácticas que se aplican en otros rincones del mundo. Y más que pensar en un futuro apoyado en el turismo, aprender y hacerlo es parte de una lógica de relación amable con nuestro medio ambiente cuidando de no degradarlo más.

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