Lic. Patricia Dayana Alconz Barreto
En mi aula de primaria lo repito con mis estudiantes: aprender no es llenar cabezas vacías, en la práctica diaria con niños con autismo esa idea pesa doble. Si el maestro “deposita” contenidos y el alumno solo repite, los que procesan distinto quedan fuera. La salida no es bajar el nivel, sino cambiar el formato.
En lugar de monólogo, propongo problemas concretos: una huerta, un periódico de aula, un recetario ilustrado. El saber se construye con otros. Un niño con autismo que evita el contacto visual tal vez dibuje etiquetas perfectas; otra compañera escribe el pie de foto. La meta es común un panel para el pasillo y el camino se diversifica. Yo enseño, pero también aprendo traduce instrucciones a gestos, dibujos o secuencias.
Tres apoyos hacen posible este diálogo:
1) Lenguaje claro y concreto, sin metáforas que confundan
2) Textos visuales pictogramas, listas gráficas que actúan como memoria externa; Cuando un cuadro no sale, se lo revisa.
3) El error no castiga: informa.
El contexto importa. En Bolivia, donde la diversidad lingüística y cultural es parte del día a día, hay escucha.
Esa escucha se aplica al neurodesarrollo: la rutina del aula se negocia, el docente ajusta, la familia aporta, el niño muestra cómo necesita participar
El conocimiento circula en red y nadie es solo “cuenta receptora”.
Valores de referencia ayudan: en educación primaria, estudios sobre aprendizaje cooperativo y diseño universal muestran que clases que planifican para la diversidad mejoran la participación global y reducen interrupciones, porque todos saben qué hacer y para qué. No se trata de fórmulas universales, sino de principios observables: metas claras, pasos visibles, roles rotativos, cierre que valida la contribución de cada quien.
Cuando la educación deja de ser “bancaria” y se vuelve conversación, también cambia el rol docente. No soy quien todo lo sabe, sino quien diseña situaciones tiempo, recursos, apoyos, grupalidad donde aparece la pregunta genuina. A veces la pregunta llega escrita; a veces, dibujada; a veces, regulando la luz porque el ruido sobrepasa. Todas son bienvenidas.
El aula no prepara para la vida: es vida ahora. Y en esa vida que compartimos, entender para incluir significa rechazar la fábrica de respuestas. Significa confiar en que cada niño.
