InicioOpiniónLA EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE: UN PUENTE DE SABERES EN TARIJA

LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE: UN PUENTE DE SABERES EN TARIJA


Lic. Adrian Fernando Mealla Garzon
La educación no ocurre en el vacío; se nutre de la memoria, la tierra y la voz de los pueblos que la habitan. En el departamento de Tarija, signado por la convergencia de valles, zonas altas y la inmensidad del Gran Chaco, la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) emerge no como un simple lineamiento educativo, sino como la garantía de un derecho fundamental: aprender sin renunciar a la propia identidad.
Durante décadas, el sistema escolar funcionó como un motor de asimilación cultural. La enseñanza en un único idioma hegemónico erosionó la transmisión intergeneracional de lenguas como el guaraní, el weenhayek y el tapiete, confinando el saber originario al silencio o la marginación. Hoy, bajo el paradigma del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo impulsado por la Ley N° 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, se tiene la oportunidad histórica de transformar las aulas en espacios de diálogo horizontal entre culturas.
El valor pedagógico de la EIB estriba en su capacidad para articular los conocimientos ancestrales con la ciencia contemporánea. Cuando un niño aprende en su lengua materna, no solo asimila contenidos académicos con mayor facilidad y confianza cognitiva; también comprende que la cosmovisión de su pueblo, su relación respetuosa con la naturaleza y su historia oral tienen el mismo valor ético y epistemológico que cualquier conocimiento universal. La escuela deja de ser un espacio de ruptura con el hogar para convertirse en una extensión de la comunidad.
Enseñar en la lengua originaria es también reconocer que cada pueblo posee una forma propia de entender y transformar la realidad. Al recuperar la palabra de sus abuelos, las nuevas generaciones recuperan también su lugar en la historia y su derecho a soñar desde su propia raíz.
Sin embargo, hacer de la EIB un puente efectivo requiere encarar obstáculos concretos. La escasez de recursos educativos en las variantes lingüísticas propias de la región, la necesidad de una capacitación docente continua y contextualizada, y el prejuicio social que aún percibe al bilingüismo originario como un retroceso, constituyen brechas que exigen políticas públicas decididas y sostenidas.
Fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe en Tarija es, en última instancia, una apuesta por la equidad y la justicia social. Reivindicar las lenguas originarias en la formación de las nuevas generaciones no significa aislarse del mundo moderno, sino proyectarse hacia él con una raíz firme. Construir ese puente de saberes es la vía más certera para consolidar una sociedad plurinacional verdaderamente incluyente y diversa.

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