InicioOpiniónCOYUNTURA – CUANDO LOS EXTREMOS SE UNEN EN LA TRAGEDIA

COYUNTURA – CUANDO LOS EXTREMOS SE UNEN EN LA TRAGEDIA

El «Eje de la Desinformación» y las falacias sobre los billetes de El Alto
Análisis de cómo el oportunismo de Edmand Lara, la ultraderecha de Tuto Quiroga y el ala radical de Evo Morales coinciden en otro relato falso y desinformación para pretender desestabilizar la gestión de Rodrigo Paz.

Escribe: Roberto Márquez

En las últimas horas, una curiosa «coincidencia» discursiva ha tomado las redes sociales. Actores que dicen estar en las antípodas ideológicas —el populismo de izquierda radical, el activismo de choque de Lara y la ultraderecha de Tuto Quiroga— han unificado su libreto para transformar un accidente aeronáutico en un supuesto «escándalo de Estado».

La mentira del «Dinero Negro» o «Misterioso». El relato: Dicen que el dinero apareció «de la nada» desde Senegal.

La realidad: Según expertos consultados, es una operación programada. El contrato con la empresa francesa proveedora data de la gestión de Luis Arce y es el octavo envío de nueve previstos hasta 2026. Es reposición de billetes viejos, un proceso administrativo rutinario que la oposición intenta «criminalizar» por puro oportunismo.

La falacia del «Vuelo Militar Secreto». El relato: Tuto Quiroga y otros sugieren que se usó un avión militar para ocultar el rastro.

La realidad: Se utilizó un avión de TAB (Transportes Aéreos Bolivianos). Aunque vinculada a la Fuerza Aérea, una empresa pública de transporte de carga comercial, al igual que BoA lo es de pasajeros. Se usó porque en Bolivia no existen aviones civiles con la capacidad de carga para 18 millones de unidades de papel moneda. No hubo secreto; hubo logística técnica.

El engaño de la «Emisión Clandestina». El relato: Lara y el ala evista aseguran que el Gobierno imprime dinero para generar inflación.

La realidad: Según expertos economistas de Tarija. Es físicamente imposible que esos billetes generen inflación porque no tenían valor legal. En cualquier banco central del mundo, el papel moneda solo es «dinero» cuando entra a la bóveda y se registran sus series. Antes de eso, es mercancía de la empresa proveedora. La «emisión clandestina» es un fantasma agitado para asustar a los mercados.

El mito del «Gasto en Combustible y Seguro». El relato: Se cuestiona quién paga el traslado y la pérdida del accidente.

La realidad: Según el gobierno, el contrato es «puerta a puerta». Esto significa que la empresa proveedora es dueña del material hasta que lo entrega en el BCB. El seguro privado de la proveedora cubre el 100% de la pérdida y el transporte. El Estado boliviano no ha perdido un solo centavo en esta operación fallida por el clima.

La supuesta «Contradicción» de las autoridades. El relato: Critican que primero se dijera que no tenían número y luego se publicaran las series.

La realidad: Según autoridades del gobierno, fue una medida de seguridad nacional. Ante el riesgo de saqueo por parte de turbas incitadas por sectores desestabilizadores, el Ministerio de Defensa emitió una comunicación preventiva para evitar que la gente arriesgara su vida por papel sin valor. Una vez asegurada la zona, el BCB cumplió con informar técnicamente las series para que nadie sea estafado.

La gestión de Rodrigo Paz ha reiterado que los daños y la pérdida del material están plenamente cubiertos por seguros internacionales, por lo que no existe un daño económico al Estado. Pero, para los oportunistas y enemigos vedados del gobierno: La justicia y la estabilidad parecen ser los objetivos secundarios para una oposición que, en su intento de favorecer el retorno de figuras enemigas de la libertad, no duda en manipular la fe pública.

Resulta evidente que el objetivo no es la transparencia, sino la generación de caos. Al atacar la gestión de Rodrigo Paz con noticias falsas, la ultraderecha y el populismo radical lo único que logran es el de pavimentar el camino de retorno del populismo del socialismo del siglo XXI de la línea de Evo Morales, enemigo declarado de la justicia y los derechos humanos.

Convertir una tragedia con víctimas fatales en un botín político, es lo más nefasto, es la muestra más clara de la degradación moral de estos sectores políticos oportunistas.

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