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BUSES ELÉCTRICOS… UNA ALTERNATIVA PARA EL TRANSPORTE EN TARIJA

La crisis de combustibles obliga a buscar soluciones estructurales. La electromovilidad puede reducir la dependencia de la gasolina y el diésel, pero requiere planificación, inversión y condiciones técnicas adecuadas.Tarija necesita comenzar a debatir alternativas para transformar su sistema de transporte público. La escasez de combustibles que afecta a Bolivia, con sus consecuencias económicas y sociales, demuestra la vulnerabilidad de depender casi exclusivamente de la gasolina y el diésel. En ese escenario, incorporar buses eléctricos merece una evaluación seria, sin prejuicios ni falsas expectativas.La principal ventaja de estos vehículos es que no necesitan combustibles líquidos para circular. Su funcionamiento reduce la contaminación atmosférica y el ruido en las ciudades, mientras que sus motores eléctricos ofrecen una buena eficiencia energética y menores necesidades de mantenimiento en determinados componentes. A mediano y largo plazo, estos factores podrían traducirse en ahorros operativos y un servicio más moderno y confiable.Sin embargo, la electromovilidad no es una solución mágica. La adquisición de buses eléctricos demanda una inversión inicial elevada, a la que deben sumarse estaciones de carga, adecuaciones eléctricas y capacitación técnica. También es necesario evaluar la autonomía de las baterías, su vida útil, el costo de reposición y la disponibilidad de repuestos. Si la electricidad no está garantizada o la infraestructura resulta insuficiente, el sistema podría enfrentar dificultades similares a las que hoy provoca la falta de carburantes.Por eso, Tarija no debería plantear una sustitución inmediata de toda su flota, sino comenzar con un proyecto piloto que permita medir costos, recorridos, consumo energético y capacidad de respuesta. Los corredores urbanos, donde existen rutas definidas y horarios previsibles, podrían ser un punto de partida. La experiencia permitiría determinar si el modelo es sostenible y conveniente para los operadores y los usuarios.El desafío exige coordinación entre el Gobierno nacional, la Gobernación, la Alcaldía, las empresas distribuidoras de electricidad y el sector del transporte. También será fundamental estudiar mecanismos de financiamiento, incentivos y alianzas con proveedores que garanticen soporte técnico y condiciones razonables de adquisición.La crisis actual debe convertirse en una oportunidad para modernizar el transporte y reducir la dependencia de recursos escasos y vulnerables a las fluctuaciones del mercado. Tarija necesita decisiones sustentadas en estudios técnicos, transparencia y visión de futuro. Los buses eléctricos no resolverán por sí solos la crisis energética, pero pueden ser parte de una estrategia que haga a la ciudad más limpia, eficiente y preparada para los desafíos que vienen.

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