InicioEditorialPREPARARSE HOY PARA NO LAMENTAR MAÑANA

PREPARARSE HOY PARA NO LAMENTAR MAÑANA

La proximidad de una severa temporada de lluvias debe encender las alertas en Tarija y movilizar a las instituciones públicas, al sector productivo y a la población. No se trata únicamente de esperar que las precipitaciones lleguen para atender las emergencias, sino de anticiparse a sus efectos, reducir los riesgos y evitar que la falta de previsión termine agravando los daños económicos y sociales.Uno de los sectores más vulnerables es la red vial. Las lluvias intensas pueden provocar derrumbes, deslizamientos, pérdida de plataformas, deterioro de caminos y cortes en las rutas que conectan a las comunidades rurales con los centros urbanos. Cada interrupción afecta el transporte de pasajeros, encarece el traslado de mercancías y dificulta la llegada de alimentos, combustible e insumos esenciales. Por ello, la Gobernación, los municipios y las instancias nacionales responsables de las carreteras deben coordinar trabajos preventivos, identificar los puntos críticos y garantizar equipos y personal para responder con rapidez.El agro también está expuesto a consecuencias severas. El exceso de agua puede inundar cultivos, erosionar suelos, afectar la producción agrícola y comprometer los ingresos de cientos de familias que dependen de la actividad rural. A ello se suma la posibilidad de que los caminos intransitables impidan sacar oportunamente las cosechas hacia los mercados, ocasionando pérdidas para los productores y dificultades en el abastecimiento.Tarija necesita, por tanto, un plan de contingencia que no se limite a la reacción ante los desastres. Es indispensable limpiar drenajes, revisar puentes y alcantarillas, proteger las zonas susceptibles a inundaciones, fortalecer los sistemas de alerta temprana y mantener informadas a las comunidades. Asimismo, deben preverse recursos económicos y mecanismos de asistencia para los productores que resulten afectados.La prevención exige voluntad política, coordinación institucional y decisiones oportunas. Esperar a que las emergencias se multipliquen para actuar significa asumir costos humanos y económicos mucho mayores.Las lluvias son un fenómeno natural; sus consecuencias, sin embargo, pueden reducirse con planificación y responsabilidad. Tarija todavía está a tiempo de prepararse. La prioridad debe ser proteger vidas, preservar la producción y mantener conectada a la región.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEIDO