Por Constantino Klaric
klariclab@yahoo.com
Señor Gerente:
La situación que atraviesa BOA exige respuestas inmediatas. Las investigaciones sobre los problemas que afectan a la aerolínea pueden continuar, pero la magnitud de la crisis no permite postergar las decisiones. Muchas de las dificultades que hoy enfrenta la empresa son de conocimiento público y han sido señaladas reiteradamente por usuarios, trabajadores y especialistas del sector. Lo que corresponde ahora es identificar responsabilidades, corregir errores y aplicar las sanciones que correspondan cuando existan actos de negligencia o mala gestión.
Uno de los problemas recurrentes en la administración pública boliviana es la designación de personas sin la preparación o experiencia necesarias para asumir cargos de alta responsabilidad. Cuando una institución estratégica queda en manos de funcionarios que no cuentan con las competencias requeridas, las consecuencias terminan convirtiéndose en una forma de corrupción administrativa afectando directamente a la organización, a sus trabajadores y ciudadanos.
Las quejas contra BOA se acumulan diariamente. Retrasos, cancelaciones, sobreventas y deficiencias en la atención al cliente han deteriorado la imagen de la empresa. La comparación con el histórico Lloyd Aéreo Boliviano surge inevitablemente en la memoria colectiva, no como un ejercicio de nostalgia, sino como referencia de una época en la que la aviación comercial boliviana logró consolidar una presencia importante dentro y fuera de nuestras fronteras.
A esta situación se suma la dificultad de comunicación entre la empresa y sus usuarios. Son frecuentes las denuncias de pasajeros que no reciben respuestas oportunas a sus consultas, reclamos o solicitudes. En una empresa de servicio público, la atención al cliente no puede ser considerada un aspecto secundario. Escuchar y brindar soluciones constituye una obligación institucional y una herramienta fundamental para detectar problemas antes de que se conviertan en crisis mayores.
Durante mi cooperación ad honorem con BOA tuve la oportunidad de presentar propuestas orientadas a ampliar la conectividad aérea del país mediante el desarrollo de nuevas rutas internacionales, entre ellas La Habana, Panamá, México y Aeroparque. Estas iniciativas buscaban fortalecer la presencia regional de la empresa y generar nuevas oportunidades comerciales para el país.
Asimismo, consideré prioritario impulsar acuerdos con empresas especializadas en mantenimiento aeronáutico, como SAE, certificada por la FAA. La posibilidad de realizar determinadas reparaciones y trabajos de mantenimiento en territorio nacional permitiría reducir la salida de divisas, generar empleo especializado y desarrollar capacidades técnicas que fortalezcan la industria aeronáutica boliviana.
BOA necesita consolidar una estructura de gestión basada en la experiencia, el conocimiento técnico y la capacidad profesional. Los cargos estratégicos deben estar ocupados por bolivianos altamente calificados, capaces de tomar decisiones orientadas a la eficiencia operativa y a la sostenibilidad de la empresa. También resulta indispensable fortalecer la administración aeroportuaria y mejorar la coordinación con las autoridades aeronáuticas nacionales e internacionales, un aspecto clave para garantizar operaciones seguras, eficientes y competitivas.
Boliviana de Aviación aún tiene la oportunidad de recuperar la confianza de los pasajeros y consolidarse como una línea aérea moderna y eficiente. Sin embargo, ese objetivo solo será posible mediante una gestión profesional, transparente y comprometida con la calidad del servicio. El momento de actuar es ahora. Cada día sin soluciones concretas representa mayores costos para la empresa, más inconvenientes para los pasajeros y un deterioro adicional de una institución que pertenece a todos los bolivianos. BOA debe volver a convertirse en motivo de orgullo nacional y en una verdadera herramienta de integración y desarrollo para el país.
