InicioEditorialEn Tarija… el alcohol también destruye vidas

En Tarija… el alcohol también destruye vidas


                                       
Personas cada vez de menos años consumen alcohol en Tarija, colegiales, niños de 12, 13 años ya tiene experiencia ingiriendo bebidas espirituosas, uno de los indicios más altos se registra justamente aquí, es un drama que se convierte en tragedia por las pérdidas de vidas humanas, ya sea de manera física o espiritual, el alcoholismo en la juventud presenta niveles más que preocupantes, es decir, no pasa sólo por tomarse unos tragos con los amigos, compartiendo, pasa por la necesidad de consumirlos si o si, porque el cuerpo lo pide, se ha generado una peligrosa dependencia.

Llega el fin de semana y la población se relaja después de una semana agitada de trabajo, se planifican actividades sociales, reuniones con los amigos, salir a comer algo, a bailar, se organizan fiestas populares, las discotecas y pubs se llenan de gente. La diversión es prioridad en la mayoría de los casos y a veces se convierte en desenfreno. Por esa razón, el reporte policial de los lunes trae malas noticias. Un aspecto está vinculado a la ingestión de alcohol en locales públicos, donde debería haber mayor control de parte de la policía y el municipio, en lo que se refiere a menores de edad y las horas en las que está permitido hacerlo. Lastimosamente estas instituciones y sus autoridades no cumplen a cabalidad con su tarea y bajo las penumbras bolicheras, muchos menores beben impunemente. La otra realidad, la más dura, nos lleva a las calles, callejones, parques, plazas, donde a vista y paciencia de todos, grupos de jóvenes consumen bebidas alcohólicas sin empacho, en unos casos antes de ir a algún local y en otros, después de que en los bares públicos ya está prohibido hacerlo. Legalmente no está permitido beber en espacios públicos pero en Tarija esa ley no existe, porque nuestras autoridades lo saben y no hacen nada, ¿ si lo vemos nosotros por qué no lo ven ellos?… hay un silencio cómplice en un flagelo que castiga a nuestra juventud, coincidimos que todo comienza en casa, en el hogar, pero eso no significa que por lo menos se haga cumplir la normativa vigente para poner límites necesarios.

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