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El Niño golpea al campo cuando menos puede resistir

El sector agrícola de Tarija enfrenta nuevamente un escenario de incertidumbre. Los efectos asociados al fenómeno de El Niño pueden alterar los ciclos productivos, provocar lluvias irregulares, períodos de sequía, heladas o precipitaciones intensas y, con ello, afectar una actividad que constituye una de las principales fuentes de sustento para miles de familias del departamento.

El problema es que esta vez el campo no enfrenta solamente una amenaza climática. La extrema crisis económica que atraviesa el país reduce todavía más la capacidad de los productores para enfrentar cualquier contingencia. El encarecimiento de los insumos, las dificultades para acceder a combustible, el aumento de los costos de transporte y la pérdida de poder adquisitivo convierten cada hectárea sembrada en una apuesta cada vez más riesgosa.Una mala campaña agrícola no significa únicamente menores ingresos para los productores.

Sus consecuencias terminan trasladándose a los mercados y a los hogares. Si disminuye la producción, pueden aumentar los precios de frutas, verduras, cereales y otros alimentos, presionando aún más la economía familiar en un momento en que el dinero alcanza cada vez menos.Tarija necesita, por ello, anticiparse y no limitarse a reaccionar cuando los daños ya estén producidos.

Es indispensable fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación de las campañas agrícolas, facilitar el acceso a semillas e insumos y garantizar mecanismos efectivos de asistencia para los productores que sufran pérdidas.También corresponde mirar más allá de la emergencia. La agricultura tarijeña necesita infraestructura de riego, reservorios de agua, caminos en condiciones y políticas que permitan reducir su vulnerabilidad frente a los cambios del clima.

El Niño puede ser un fenómeno natural, pero sus consecuencias económicas y sociales no tienen por qué ser inevitables. En un contexto de crisis, abandonar al productor a su suerte significaría trasladar el costo de la emergencia desde el campo hasta la mesa de cada familia.

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