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Campesinos advierten una posible crisis alimentaria por falta de diésel

El dirigente campesino Casildo Gudiño alertó que la escasez de combustible y el incremento de los fertilizantes afectan las labores agrícolas en Tarija y podrían reducir la oferta de productos durante las fiestas de fin de año.

Redacción Central/El Periodico/28-08-2026.- El sector campesino de Tarija expresó su preocupación por el impacto que tiene la falta de diésel en el inicio de la campaña agrícola y advirtió que la situación podría derivar en una menor disponibilidad de alimentos durante los últimos meses del año. La alerta fue planteada por el dirigente campesino Casildo Gudiño, quien señaló que las comunidades enfrentan dificultades para poner en marcha la maquinaria necesaria para preparar los terrenos y avanzar con la siembra.

Según la explicación del dirigente, la cantidad de combustible asignada para las labores agrícolas no alcanza para cubrir las necesidades de los productores. Los 20 litros de diésel entregados por unidad serían insuficientes para hacer funcionar los tractores y completar las tareas de preparación de los suelos, especialmente en zonas donde las parcelas requieren varias horas de trabajo mecanizado.

La falta de combustible estaría retrasando el calendario agrícola y dejando a varias comunidades sin condiciones para iniciar la siembra. Gudiño indicó que, hasta el momento, los productores no lograron avanzar de manera significativa en los terrenos, una situación que compromete la producción de cultivos destinados tanto al consumo familiar como a la comercialización en los mercados locales.

El dirigente vinculó este retraso con una posible reducción de la oferta de alimentos para Navidad y Año Nuevo. Entre los productos que podrían verse afectados mencionó el maíz y otros cultivos de temporada, cuya disponibilidad depende de que la siembra se realice dentro de los plazos adecuados. La demora en las labores agrícolas podría repercutir en los volúmenes de cosecha y en el abastecimiento de las ciudades.

A la escasez de diésel se suma el aumento de los costos de producción. El sector campesino también reportó un incremento considerable en el precio de los fertilizantes, insumos indispensables para mejorar el rendimiento de los cultivos. De acuerdo con Gudiño, algunos productos que anteriormente tenían un costo aproximado de 300 bolivianos ahora superan los 700 bolivianos, lo que limita la capacidad de compra de los agricultores.

El encarecimiento de los fertilizantes obliga a los productores a reducir las cantidades utilizadas o a postergar su adquisición, con posibles consecuencias sobre la productividad de las parcelas. Para las familias campesinas, el problema no se limita al precio final de los insumos, sino también a la dificultad de encontrarlos en los puntos habituales de venta y al incremento de los gastos de transporte.

Gudiño sostuvo que la producción agrícola atraviesa una situación crítica debido a la combinación de factores que afectan directamente al campo. La falta de combustible impide movilizar la maquinaria, mientras que el aumento de los fertilizantes eleva los costos y reduce el margen de los productores. Esta presión podría trasladarse posteriormente a los consumidores mediante un incremento en el precio de los alimentos.

El dirigente anticipó que durante las fiestas de fin de año podría existir una menor cantidad de productos en los mercados y una subida generalizada de precios. La advertencia incluye alimentos de consumo tradicional y otros productos agrícolas que llegan a las ciudades desde las comunidades rurales de Tarija y de departamentos vecinos.

El sector campesino pidió a las autoridades intervenir de manera urgente para garantizar la provisión de diésel destinado a las labores agrícolas. La demanda contempla una distribución suficiente y oportuna, que permita a los productores cumplir con el calendario de siembra y evitar mayores pérdidas en la campaña.

También se solicitó controlar la comercialización irregular del combustible. Gudiño señaló que la falta de diésel se percibe incluso en el mercado negro, donde el producto sería ofrecido a precios más elevados. Esta situación incrementa los costos para los agricultores y dificulta aún más el acceso de las comunidades al carburante.

Los productores esperan que las autoridades nacionales y departamentales coordinen acciones para atender la emergencia antes de que el retraso en la siembra tenga efectos irreversibles. Entre las prioridades planteadas se encuentran la regularización del abastecimiento, la fiscalización de los puntos de venta y la adopción de medidas que permitan reducir el impacto del aumento de los fertilizantes.

La alerta del sector campesino coloca nuevamente en el centro del debate la seguridad alimentaria y la dependencia de la producción agrícola respecto al suministro de combustible. Si las labores no se reanudan en los próximos días, las comunidades temen que la menor producción termine afectando el abastecimiento y el bolsillo de los consumidores durante el cierre de año.

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