Bolivia no puede aspirar a un crecimiento sostenible mientras mantenga un régimen tributario que, lejos de incentivar la producción y la formalidad, se ha convertido en una fuente permanente de acoso, incertidumbre y persecución para empresarios y emprendedores. El país necesita con urgencia una reforma profunda que reemplace el actual modelo, diseñado más para castigar que para promover el desarrollo económico.
Durante años, tanto pequeñas iniciativas como grandes empresas han denunciado un sistema impositivo rígido, poco transparente y altamente discrecional. Las fiscalizaciones sorpresivas, las multas desproporcionadas, la falta de criterios técnicos uniformes y la visión recaudatoria del Estado por encima de cualquier política de fomento han sembrado miedo e inestabilidad. En este ambiente, muchos optan por la informalidad, otros reducen sus operaciones, y no pocos deciden cerrar o emigrar hacia países donde el emprendimiento no se trate como una sospecha permanente.
Es imprescindible cambiar esta lógica. Un nuevo régimen tributario debe simplificar trámites, eliminar la arbitrariedad y establecer reglas claras que protejan al contribuyente de interpretaciones discrecionales. El Estado tiene derecho a recaudar, pero no a convertir la recaudación en un mecanismo de coerción. La estabilidad jurídica y la confianza institucional no son concesiones: son condiciones mínimas para que exista inversión.
Los emprendedores, que arriesgan capital, tiempo y creatividad, no pueden seguir siendo tratados como evasores potenciales. Por el contrario, deben ser reconocidos como actores fundamentales del crecimiento, del empleo y de la modernización del país. Sin un sector privado dinámico, ningún plan económico es viable.
Bolivia necesita transitar hacia un sistema tributario moderno, digital, eficiente y orientado al desarrollo. Un sistema que incentive la formalidad en lugar de expulsarla, que apoye al que quiere crecer en lugar de frenarlo. Romper con el ciclo del acoso fiscal no es un favor al empresariado: es una apuesta por el bienestar nacional.
