domingo, abril 5, 2026
Inicio Opinión Un breve repaso histórico social de Tarija

Un breve repaso histórico social de Tarija

No me detendré en algunos hechos históricos importantes que se pudieron haber sentido en la ciudad, como la batalla de la independencia de la región del 15 de abril de 1817, la independencia de Bolivia en 1825, la guerra del Pacífico en 1879, por no haber pruebas de la subsistencias de estos hechos en lo social que siguen perdurando hasta el día de hoy. Lo que si me interesa describir, muy brevemente, son las transformaciones desde la Guerra del Chaco en 1932 y las consecuencias que influyeron a nivel social en Tarija.

 En la investigación Tarija en los imaginarios urbanos de Sergio Lea Plaza, et al. (2003) se desarrolla la cuestión de la mirada de la propia identidad del tarijeño desde el referente de toda la población. La investigación resalta como el tarijeño fue viviendo cambios en su percepción y en su manera de concebir a la gente que vivía con él cuando experimentó la oleada migratoria del norte de Bolivia. Esto lo constatan varios investigadores sociales sobre Bolivia, como por ejemplo Makaran en Identidades confrontadas. Conflictos identitarios en Bolivia (2012) en denominar a la Guerra de Chaco como momento histórico donde el país se descubre y adquiere una conciencia nacional por primera vez. Los ojos están igual por primera vez, en la historia de Bolivia, puestos en Tarija. Por todo el atractivo ambiental y económico que mostró desde esa vez, a Tarija  llegaban oleadas venían con gente pobre, que rápidamente instaló comercios y otros trabajos de mano de obra. El choque entre culturas fue de tanta diferencia entre sí, que la cultura andina se propagó aún más infirió mucho antes de la consolidación de la identidad tarijeña como tal, solo fíjese las fechas en las que sucede.

Se puede situar al clasismo de Tarija como originado después de la Revolución del 52, donde la identidad de ser tarijeño y ser chapaco ya no significan lo mismo.  Chapaco era un término que ganó fuerzas con la representación del héroe mestizo-campesino Eustaquio Méndez, al cual se lo usa también de referente (pero donde no habría que olvidar el oscuro trasfondo de los intereses de aquellos tiempos, económicos). Así, lo tarijeño comenzó unido a lo chapaco, pero se separa para denominar más al campesino. Estas dos denominaciones formaban parte de una misma identidad. Con el clasismo sellado después de la revolución del 52, el tarijeño se separa del campesino, es decir del campo.

Por lo que identificando, ya históricamente, desde el comienzo de la formación social de Tarija, que se da al mismo que la formación de su ciudad capital, donde hay un núcleo que une a la sociedad, su plaza, como bien describe Rolando Pérez (2015) en su texto La muerte de la plaza, el monolito vendría a organizar, como también a separar. Tarija demostró evolucionar en este sentido, aunque se podría abordar con más detalle cada proceso y cambio social, hubo dos transformaciones  de desconcentración del monolito del origen: la migración  y la separación entre campo y ciudad. Las repercusiones sociales que trajeron son ahora heredadas, por lo que la sociedad heterogénea de todo el departamento se presenta con propios asuntos y conflictos, sabiendo o no, que no hay vuelta a la organización por unión de tarijeños, al menos en la ausencia de un núcleo general (es increíble ver cómo quieren surgir múltiples núcleos alrededor del departamento) por lo que se puede pensar, que de parte de una identidad que en la coyuntura se pronuncia más políticamente que culturalmente, van saliendo cada vez más personas con creencias realmente sin fondo y trasfondo, con ideologías, que por cierto, abusan de alineación. Mismo tema discutir, distinto capítulo.