Lideró una hazaña increíble en el cambio del siglo XVIII al XIX.
Como exesclavo, e hijo de africanos esclavizados, comandó una revolución que condujo a la liberación de todos los esclavos en el territorio, el primer caso de este tipo en América.
Y este proceso terminó con la independencia de la colonia, que se convertiría en el primer país libre de América Latina.
El personaje en cuestión es Toussaint Louverture (1743-1803).
Fue el principal líder de la llamada revolución haitiana y luego se convirtió en gobernador de Saint-Domingue, como se llamaba la colonia francesa que tras la independencia fue denominada Haití.
Durante el proceso revolucionario se abolió el régimen esclavista en todo el territorio.
La insurrección de los esclavizados se inició el 22 de agosto de 1791.
Se liberaron y poco a poco empezaron a contar con el refuerzo de mestizos, franceses, españoles, británicos y otros habitantes de la isla.
Como táctica, los revolucionarios prendieron fuego a numerosos campos de caña de azúcar.
El movimiento de liberación haitiano se considera la mayor revuelta de esclavos desde la fallida liderada por Espartaco (109 a. C.-71 a. C.) en la Antigua Roma.
Como efecto inmediato, provocó miedo tanto en las aristocracias esclavistas de otras colonias americanas como en las metrópolis colonizadoras europeas.
Louverture emergió como líder desde el comienzo del conflicto. Era carismático y hábil para comandar a los rebeldes.
Bien informado, supo leer el intrincado momento histórico que atravesaba Francia tras la revolución de 1789 y comprendió que aquel era el mejor momento para alcanzar la libertad.
El apodo de “Napoleón negro” fue acuñado por el político y escritor francés François-René de Chateaubriand en sus “Memorias de ultratumba” (publicado en 1848).
En una carta que escribió en 1833, incluida en el libro, Chateaubriand se refirió a Toussaint Louverture como “el Napoleón negro, imitado y muerto por el Napoleón blanco”.
El historiador francés Jean-Louis Donnadieu, que escribió un libro sobre Louverture, dijo al medio Jeune Afrique que el paralelismo tiene origen en que “ambos hombres son ambiciosos y oportunistas” y que “Toussaint se proclamó gobernador vitalicio, antes de que Bonaparte se proclamara ‘cónsul vitalicio’”.
Revolución exitosa
Toussaint Louverture «pertenecía a una pequeña y privilegiada casta», escribió el historiador C. L. R. James en su libro «Los jacobinos negros» (1938).
«Su padre, hijo de un pequeño cacique de África, fue capturado en la guerra, vendido como esclavo e hizo el viaje en un barco de esclavos. Fue comprado por un colono de cierta sensibilidad, quien, reconociendo que este negro era una persona inusual, le concedió cierta libertad en la plantación y el uso de cinco esclavos para cultivar una parcela de tierra. Se hizo católico, se casó con una mujer hermosa y buena y Toussaint fue el mayor de sus ocho hijos», relató James.
Nació con el nombre de François Dominique Toussaint y años más tarde se agregó el apellido Louverture.
De acuerdo con el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana en EE.UU., fue liberado de la esclavitud en 1776 y luego amasó una pequeña fortuna con su plantación de café gracias al trabajo esclavo.

En 1791, se gestó una revolución entre la población esclava de Saint-Domingue y al principio Louverture estaba en contra de abolir la esclavitud. Pero luego cambió de pensamiento y lideró la lucha contra los franceses.
“Es necesario resaltar que la revolución haitiana fue un éxito. Tuvo tanto éxito que logró la primera abolición de la esclavitud en América y garantizó la independencia de Haití. Funcionó tan bien que Haití se convirtió en una verdadera pesadilla para todas las élites esclavistas de América, que temían que algo similar pudiera suceder en Brasil o en el sur de Estados Unidos, por ejemplo”, explicó el historiador Alexandre Marcussi, profesor de la Universidad de São Paul.
Símbolo de libertad
Marcussi señaló que Louverture se convirtió en “un símbolo de la libertad y la abolición de la esclavitud, no sólo en Haití sino en toda América y también en África”.
“Durante el período de lucha contra el colonialismo en África, a mediados del siglo XX, su figura fue recordada como un ejemplo de líder negro que podía servir de inspiración a movimientos de liberación en otros lugares”, afirmó el historiador.
“Todo esto fue parte de la creación de un mito en torno a su figura”, agregó.
“Pero también es importante no romantizarlo. Imaginó un Haití en el que no habría esclavitud, pero su proyecto político era compatible con los intereses de las élites terratenientes del país. Esto, de hecho, fue un factor que le permitió mantener la alianza con estas élites durante el proceso revolucionario”, explicó Marcussi.
Un ejemplo es que, como recuerda el historiador, en el Haití “que él ayudó a crear” no se llevó a cabo una reforma agraria.
“La tierra seguiría siendo propiedad de grandes terratenientes y la mayoría de la población serían trabajadores asalariados”, describió.
“Imaginó que la riqueza y el desarrollo económico de Haití dependían del mantenimiento de grandes propiedades agrícolas de exportación, lo que ayudaba a preservar muchas desigualdades sociales en el Haití independiente”, dijo.
En 1802, el entonces cónsul francés Napoleón Bonaparte (1769-1821) envió a su cuñado, el general Charles Leclerc (1772-1802), a la isla Hispaniola. El objetivo era recuperar el control de la colonia y restablecer la esclavitud.
El general también pretendía forzar la deposición de Louverture, entonces gobernador de Saint-Domingue. Logró más que eso: arrestó al líder y a su familia y los envió a Francia.
Louverture murió en prisión el 7 de abril de 1803, víctima de una neumonía.

“Gran referente de la revolución política en América”
En el Caribe, sus seguidores continuaron librando la guerra contra los franceses. Después de varias derrotas y bajas, las tropas europeas se retiraron a finales del mismo año.
El 1 de enero de 1804, Haití se convirtió en una nación independiente, aunque el reconocimiento de Francia no llegaría hasta 21 años después.
El historiador Santana destacó que Louverture dejó a Haití en la historia como un “gran referente de la revolución política en América”.
“Y se convirtió en un líder político muy importante, responsable de alentar e influir en muchos movimientos”, añadió.
“Es recordado por su liderazgo, su capacidad para organizarse y luchar, y su valentía”, dijo.
“Su figura todavía resuena hoy en Haití como un símbolo de resistencia, un símbolo nacional”, subrayó Ramirez.
Sin embargo, los expertos recuerdan que Louverture no fue un luchador solitario y la revolución tuvo muchos otros héroes.
“No solo él, sino también Ogé, Raymond, Christophe, Dessalines e incluso Pétion, así como los líderes esclavistas, son venerados en el Haití contemporáneo. Hay estatuas, pinturas y diversos homenajes a estos individuos en el Haití contemporáneo. Occidente no comprende, ni siquiera ve, la fuerza y el significado de la revolución haitiana”, destacó Silva.
“Pero este recuerdo es un motivo de orgullo para los haitianos, a pesar de las tensiones sociales que marcan su sociedad”, añadió.
El historiador opinó que designar a Louverture como “el mayor revolucionario negro de América crea más problemas, mitos, de lo que ayuda a comprender” al individuo y a la sociedad en la que vivió.
Para él, el revolucionario, “como cualquier otro ser humano, era una persona como nosotros, cercana a nosotros: tenía nuestras dudas, nuestras ansiedades, nuestras alegrías, nuestras ambivalencias”.
Marcussi también relativizó la influencia de Louverture en el éxito de la revolución haitiana, que “fue exitosa gracias a una serie de factores que trascienden su papel individual como líder militar y diplomático”.
“Hubo varios otros líderes de milicias de antiguos esclavos que fueron cruciales para la victoria, pero que acabaron relegados a un segundo plano en la memoria oficial”, recordó el historiador.
Fuente: BBC NEWS MUNDO
