- El 17 de abril es la jornada en la que se celebra la cepa insignia en todo el mundo.
- Para quienes buscan salir de lo clásico, nuevas etiquetas asoman en la oferta de restaurantes, bares y vinotecas con propuestas reconocibles por un estilo particular.
Desde hace más de dos décadas, decir Malbec ya es hablar de un ícono nacionaltan clásico como el asado, el fútbol o el dulce de leche.
Por si hace falta recordarlo: la cepa es originaria de Burdeos, Francia, pero en Argentina -por condiciones de suelo, clima y el progreso de la viticultura local- ha logrado brillar como en ningún otro lugar en el mundo, una apreciación en la que coinciden críticos expertos y jurados internacionales.
Es por esto que, a pesar de que la diversidad de la producción de vino argentino es cada vez más grande, esta sigue siendo la uva insignia, y cuenta con una jornada anual para celebrarla cada 17 de abril, establecido en 2011 como el Día Internacional del Malbec.
Pero, como todo clásico, el Malbec se reinventa y reversiona. No hay un solo Malbec argentino ni ha sido el mismo desde que llegó en 1850, de la mano del ingeniero Michel Aimé Pouget, que importó las primeras plantas de Europa.
Pasó de ser un varietal utilizado para hacer vino de mesa durante la mayor parte del siglo XX, hasta que, redescubierto, se revalorizó dentro de la gran transformación que experimentó la industria a partir de los años 80. Desde entonces, se convirtió en la cepa más plantada del país -presente en 18 provincias, con un total de 46.890 hectáreas cultivadas- y su prestigio no paró de crecer, pero también ha evolucionado y multiplicado sus facetas.
Cómo son los nuevos Malbec que marcan tendencia
¿Qué hay de nuevo en el universo del Malbec? Con un mapa en constante expansión, en el que constantemente se suman regiones productoras, las opciones para explorarlo brotan en rincones insospechados del país, dando origen a expresiones singulares del mismo varietal.
En ese contexto, en muchos de los restaurantes, bares y vinotecas de Buenos Aires que son referentes del rubro, hay un estilo de Malbec que, a contramano de la caída del consumo generalizado de vino, viene encontrando un público que lo busca cada vez con mayor frecuencia.
La mayoría de ellos proviene de bodegas boutique, proyectos familiares y hasta proyectos personales de reconocidos enólogos que trabajan en grandes bodegas, aunque hay excepciones. Suelen ser vinos jóvenes, sin crianza, con muy poco paso por madera o por barricas de muy poco uso, que buscan reflejar la identidad del lugar donde fueron elaborados.
“Son vinos más descontracturados, con mucho sabor, frescura, gran expresión, con mucha pureza, en el sentido de que son muy transparentes del lugar, del terroir. Y suelen tener buena relación de precio y calidad”, describe Valeria Mortara, galardonada sommelier a cargo del restaurante Anchoíta y el bar Anchoíta Cava.
“Cuando mucha gente se está retirando del vino, por muchos factores, otros encuentran en este tipo de vinos un modo de acercarse, especialmente los jóvenes”, señala.
Pablo Colina, Vicepresidente de la Asociación Argentina de Sommeliers y dueño del wine bar Somos Cava, suma otras de las características de estos Malbec: “Son muy gastronómicos, geniales para maridar, pero también te podés tomar una copa sola o acompañarlo simplemente con unos quesoso unas aceitunas” y cree que gran parte de los consumidores los eligen porque buscan “una combinación entre el clásico Malbec y lo moderno, lo fresco pero que a la vez tenga fruta, volumen o alguna otra nota diferente que le da el terroir”.
En Lardito, otro restaurante y vinoteca de Chacarita, la selección de las botellas privilegia precisamente este estilo de Malbec “alternativos”, de regiones diversas, y los clientes que se acercan los piden deliberadamente.
“Tenemos un público muy curioso, que pregunta y se interesa, muy abierto a nuestras sugerencias”, cuenta Lourdes Calo, sommelier. “Por eso este estilo de Malbec sale mucho porque la gente encuentra que es lo que viene a buscar, que son vinos amables, que tienen un precio justo, que encajan con nuestros platos, que son livianos… Aunque también se los piden por copa o se llevan una botella a la casa”.
Los elegidos de Valeria Mortara:
- Jardín de Hormigas Meteora – Altos Las Hormigas (Mendoza) – Desde $ 55.000, según añada.
- Esperando los Bárbaros – Passionate Wine (Mendoza) – $ 25.000.
- A Lisa – Noemia (Río Negro) – $ 40.000.
- Malbec de Sed – Canopus Vinos (Mendoza) – Desde $ 26.000.
- Concreto Malbec – Zuccardi (Mendoza) – $ 35.000.
Los elegidos de Pablo Colina:
- 40/40 Malbec – Bodega 40/40 (Mendoza) – $ 25.000.
- Thibaut Delmotte Malbec Natural – Familia Delmotte (Salta) – $ 20.000.
- Kamala Malbec – Dharma Wines (Mendoza) – $ 15.000.
- Paso de Piedra Malbec – Viña Alicia (Mendoza) – $ 20.000
- La Piedad Granito Malbec – La Piedad (Mendoza) – $ 70.000.
Los elegidos de Lourdes Calo:
- Les Astronautes Malbec – Les Astronautes (Mendoza) – $ 20.000.
- Malbec de Río – Santé Vins (Río Negro) – $ 38.000 (muy pocas botellas).
- Mayuco Malbec – Valle Arriba (Salta) – Desde $ 18.000.
- Socavones Ovum Reserva Malbec – Terra Camiare (Córdoba) – Desde $ 18.000.
- Cola de Zorro Malbec – Vizcacha Wines (Salta) – $ 30.000.
Fuente: Clarín
