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Marcha del Pacto de Unidad “evista” desde Patacamaya a La Paz: un llamado a la justicia social

En una tarde marcada por la llovizna, las organizaciones sociales que conforman el Pacto de Unidad “evista” iniciaron una marcha significativa desde la localidad de Patacamaya, con la intención de llegar a la emblemática plaza Murillo de La Paz. Esta movilización, que se desarrolla a aproximadamente 100 kilómetros de la sede de gobierno, busca expresar el descontento de diversos sectores de la población ante lo que consideran una serie de incumplimientos por parte del gobierno actual, especialmente en relación con la crisis económica que afecta a amplios sectores de la sociedad boliviana.

Desde muy temprano, las delegaciones provenientes de distintos departamentos comenzaron a congregarse en Patacamaya, una localidad de gran simbolismo para la lucha social en el país. Los asistentes, quienes portaban banderas y carteles, reflejaban una amplia representación de las diferentes culturas y comunidades que componen el tejido social de Bolivia. La emoción y el fervor se hacían palpables en el ambiente, mientras los líderes de cada organización se preparaban para dar inicio a la caminata.

Previo al inicio de la marcha, se realizó un acto en el que los representantes del Pacto de Unidad dirigieron discursos cargados de crítica hacia el gobierno. Las principales quejas giraban en torno al aumento del costo de los productos de la canasta familiar, lo que ha puesto en jaque la economía de muchas familias bolivianas. Asimismo, los líderes expresaron su preocupación por la escasez de dólares y combustibles, problemas que han generado un ambiente de incertidumbre económica y descontento social. Pedro Llanque, secretario general de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), enfatizó que su meta es llegar a Kilómetro Cero, que simboliza el corazón político del país, en una manifestación pacífica pero firme.

La marcha no solo se centra en la crítica al gobierno, sino que también busca reivindicar la dignidad y los derechos del pueblo boliviano. Juan Enrique Mamani, secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia (CSCIOB), destacó que la movilización es un llamado urgente para “salvar la vida al pueblo de Bolivia”. Este sentimiento de urgencia resulta aún más relevante en un contexto donde la falta de soluciones efectivas ha exacerbado la crisis económica, poniendo en riesgo la estabilidad de las comunidades más vulnerables.

A pesar de la ausencia de Evo Morales en esta ocasión, su legado sigue presente en la movilización. Leonardo Loza, senador de la línea “evista”, aseguró que los participantes son “sus soldados”, reafirmando el compromiso de los seguidores del ex presidente con la causa. Loza reiteró que la marcha es un acto de resistencia pacífica y respeto hacia todos los sectores involucrados. Esta manifestación se enmarca dentro de una larga tradición de movilizaciones en la que las organizaciones sociales han buscado visibilizar sus demandas y presionar al gobierno para que atienda sus necesidades.

En esta caminata, también se alzaron voces que reclaman justicia por aquellos que han sido víctimas de la represión en movilizaciones anteriores. Segundina Flores, secretaria ejecutiva de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia «Bartolina Sisa», hizo un llamado a la libertad de los detenidos durante los bloqueos de carreteras del año pasado, lo que subraya la fractura social y política que persiste en el país.

Es importante señalar que algunos líderes clave de la movilización no están presentes. La ausencia del secretario ejecutivo de la CSUTCB, Ponciano Santos, se debe a un proceso judicial que enfrenta en relación con las movilizaciones de 2024. Asimismo, Ramiro Cucho, jiliri Apu Mallku del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), se encuentra bajo detención preventiva, lo que pone de relieve los desafíos que enfrentan los dirigentes sociales en su lucha por los derechos de sus comunidades.

Así, la marcha de Patacamaya hacia la plaza Murillo no solo representa una protesta contra el gobierno actual, sino también una reafirmación de la identidad y los derechos de los pueblos originarios y campesinos de Bolivia. A medida que los grupos avanzan hacia la capital, el eco de sus demandas resuena con fuerza, recordando que, a pesar de las adversidades, la lucha por justicia social y dignidad sigue viva en el corazón de Bolivia.

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