La falta de apoyo gubernamental al sector campesino y las dificultades en el abastecimiento de carburantes amenazan la producción agrícola y pueden repercutir en los precios de los alimentos que llegan a la mesa de las familias.Las advertencias que surgen desde el Centro Campesino de Tarija deben llamar la atención de las autoridades nacionales y de toda la sociedad. Cuando quienes trabajan la tierra alertan sobre las dificultades para sostener la producción, no se trata únicamente de una demanda sectorial, sino de una señal de alarma sobre la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de la población.El agro cumple un papel fundamental en el abastecimiento de los mercados, la generación de empleo y el sostenimiento de miles de familias rurales. Sin embargo, producir alimentos requiere condiciones mínimas: acceso a combustibles, costos razonables, asistencia técnica, financiamiento y políticas públicas que acompañen el esfuerzo de los productores. Cuando estos elementos fallan, la actividad agrícola pierde capacidad de respuesta y se debilita toda la cadena alimentaria.La provisión irregular de carburantes constituye uno de los problemas más preocupantes. El diésel es indispensable para preparar la tierra, operar maquinaria, cosechar y transportar la producción hasta los centros de comercialización. Su escasez provoca retrasos, incrementa los costos y puede ocasionar pérdidas que difícilmente son absorbidas por los pequeños productores. A ello se suman las dificultades económicas derivadas del encarecimiento de los insumos y de la incertidumbre que rodea al sector.La consecuencia puede trasladarse rápidamente a los consumidores. Una menor producción o mayores costos de transporte terminan presionando los precios de los alimentos, reduciendo el poder adquisitivo de las familias y golpeando con mayor fuerza a quienes destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir sus necesidades básicas.Por eso, el Gobierno no puede limitarse a atender las dificultades cuando estas se convierten en conflictos. Es necesario establecer mecanismos efectivos de apoyo al campesinado, garantizar el abastecimiento oportuno de carburantes y construir políticas productivas concertadas con quienes conocen de cerca la realidad del campo.Tarija necesita un sector agropecuario fortalecido, con condiciones para producir y abastecer de manera sostenida. Ignorar las advertencias de los campesinos sería asumir un riesgo innecesario.
