Lic. Jesus Armin Romero Orosco
En anteriores días, las autoridades competentes han declarado que el mes de mayo debe ser el mes de la familia, lo cual aplaudimos con mucha satisfacción, ya que la familia es la célula y la base fundamental de la sociedad, sobre la cual, se construyen los Estados y la Iglesia. Sin embargo, debido a una serie de causas, la familia se halla en la actualidad sumergida en una profunda crisis y fundamentalmente quienes son causantes y disgregan a la familia son principalmente las personas mayores porque son ellos los que crean los constantes conflictos entre parejas o esposos, que dan lugar a una cantidad alarmante y progresiva de matrimonios rotos, separados, divorciados, anulados y a una serie de relaciones problemáticas, como discusiones tirantes, distanciamientos odiosos y malos tratos entre padres e hijos.
Las familias deben ser centros de amor, paz y educación cívica, de relaciones íntimas y gratificantes, de fácil comunicación, de apoyo práctico, de estabilidad emocional, seguridad y permanencia. Tienen tres funciones: Primera, ofrecer un ambiente seguro y estable a sus hijos donde puedan alimentarse, vestirse y cobijarse compartiendo con todos sus miembros las tareas y responsabilidades del hogar. Segunda, enseñarles unas normas ético-sociales de conducta en relación con las demás personas. Tercera, conseguir que sus hijos se sientan queridos y libres.
Es necesario para ello, un buen gobierno familiar, en el que los padres e hijos fomenten la igualdad, la libertad responsable, el afecto, respeto, trabajo, la amabilidad y complacencia para satisfacer las necesidades mutuas de cada uno. La genética personal, las creencias, la educación, los mitos, las reglas, los roles familiares y el medio ambiente tiene mucha importancia en el buen gobierno familiar.
El diálogo claro, abierto y sereno debe ser el medio de entendimiento y comprensión familiar indispensable para la comunicación y para expresión mutua de las ideas, sentimientos y opiniones de cada uno de los miembros, buscando siempre la ocasión propicia para hablar y escuchar, y mirándose atentamente con respeto, porque ante todo las familias deben ser escuelas de amor y sacrificio.
En este sentido, el amor es el principio de todo, la razón de todo y el fin de todo. El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo. “El amor es paciente, servicial, todo lo cree, espera, tolera y soporta”, mientras el egoísmo desune, separa, distancia y odia.
En estos tiempos en todas las Unidades Educativas un común denominador, es los problemas que enfrentan nuestros niños y adolescente tras la incompatibilidad de sobrellevar que tienen los padres por diferentes causales es la disfunción familiar que ocasiona una serie de problemas para los directores, maestros, estudiantes y en si para toda la institución y comunidad educativa el reto se los dejo a todos para buscar las mejores alternativas para solucionar esta problemática.
