El concejal Renán Justiniano planteó la necesidad de una estrategia integral para reforzar la seguridad ciudadana y demandó mayor participación de la Alcaldía en la prevención de hechos violentos.
Redacción Central/El Periódico/26-08-2026.- La creciente preocupación por la inseguridad en Tarija volvió a colocar a las autoridades municipales en el centro del debate, luego del ataque armado registrado en el barrio Las Panosas, donde un joven de 28 años perdió la vida tras recibir un disparo en la cabeza en plena vía pública.
El hecho, ocurrido en una zona considerada tradicionalmente tranquila de la capital tarijeña, generó inquietud entre vecinos y representantes institucionales ante la posibilidad de que este tipo de episodios violentos se vuelva cada vez más frecuente. El caso es investigado por las autoridades competentes y, hasta el momento, no se establecieron públicamente las circunstancias definitivas que motivaron el ataque.
En ese contexto, el concejal Renán Justiniano puso el foco en el papel que debe desempeñar el Gobierno Municipal de Tarija frente al escenario de inseguridad y planteó la necesidad de que la administración de Johnny Torres adopte medidas concretas para fortalecer la prevención y protección de la población.
La posición del edil apunta a que la respuesta institucional no se limite a acciones aisladas, sino que contemple una estrategia de alcance municipal que permita atender los factores relacionados con la inseguridad, mejorar los mecanismos de prevención y reforzar la presencia de las instituciones encargadas de proteger a la ciudadanía.
Entre los aspectos planteados se encuentra la elaboración e implementación de un plan integral de seguridad ciudadana, con participación de las diferentes instancias que tienen competencias en esta materia. La propuesta contempla la articulación de esfuerzos entre el municipio, el Gobierno nacional, la Policía y otras instituciones vinculadas con la prevención y atención de hechos delictivos.
El planteamiento adquiere relevancia debido a que la seguridad ciudadana no depende exclusivamente de una institución. Mientras la Policía tiene atribuciones directas en la prevención e investigación de delitos, los gobiernos municipales también intervienen mediante políticas de prevención, infraestructura, iluminación, recuperación de espacios públicos, sistemas de vigilancia y coordinación interinstitucional.
En Tarija, el debate sobre la seguridad se intensificó en los últimos meses a raíz de distintos hechos que despertaron preocupación entre la población. La percepción de un incremento de la violencia genera además demandas para que las autoridades adopten medidas preventivas antes de que los episodios delictivos alcancen mayores niveles de gravedad.
El ataque ocurrido en Las Panosas vuelve a poner en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad. También abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las autoridades frente a hechos que ocurren en sectores urbanos y que generan alarma entre los vecinos.
Para el Concejo Municipal, el escenario requiere que la Alcaldía asuma un papel activo dentro de las competencias que le corresponden y promueva una política sostenida de prevención. La elaboración de un plan integral permitiría establecer objetivos, responsabilidades, mecanismos de seguimiento y acciones concretas para reducir los factores de riesgo.
La coordinación con el Gobierno nacional y las instancias policiales aparece como otro de los componentes centrales de la propuesta, especialmente para mejorar la capacidad operativa y la atención de zonas consideradas vulnerables.
Mientras avanzan las investigaciones sobre el crimen ocurrido en Las Panosas, el caso deja nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la seguridad en una ciudad que durante años fue asociada con bajos niveles de violencia. Para las autoridades municipales, el desafío pasa ahora por transformar la preocupación ciudadana en políticas permanentes de prevención y por fortalecer la coordinación institucional para evitar que nuevos hechos de violencia terminen normalizándose en la capital tarijeña.
