Por Angélica Fernández
Considero realmente que el “Pacto Patriarcal” no es más que un contrato verbal que existe entre los hombres dentro de la sociedad, que, a pesar de no ser un contrato formal, escrito y explicito, es un contrato que todos los hombres empiezan a practicar a partir de cierta edad en su desarrollo, mismo que cuenta con su consentimiento tácito, es decir que es voluntario.
Gerda Lerner en su libro “La creación del patriarcado” define al patriarcado como:
“Patriarcado, en su definición más amplia, es la manifestación y la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los niños de la familia y la ampliación de ese dominio masculino sobre las mujeres a la sociedad en general. Ello implica que los varones tienen el poder en todas las instituciones importantes de la sociedad y que se priva a las mujeres de acceder a él.”
El llamado “Pacto Patriarcal” surge desde la definición de patriarcado, pero el mismo no tiene una definición exacta como tal, varias autoras establecen su propia definición la cual crean alrededor de una idea general, algunos colectivos feministas en México, como ser “Sororas.mx” y “Brujas del mar” coinciden en la idea general del “Pacto Patriarcal” entendiéndolo como:
“Una alianza basada en la complicidad y el silencio, donde los hombres se protegen, legitiman y excusan sus actitudes y acciones misóginas, sexistas y homofóbicas”.
La idea del pacto patriarcal puede parecer simple y que solamente se reduce a encubrirse un par de actitudes cuestionables entre los hombres, pero significa mucho más que eso, este pacto es tan fuerte que va más allá de, por ejemplo, el encubrirse infidelidades entre varones, sino que significa también el encubrir y el callar cuando ocurren acosos sexuales, abusos, conductas violentas, difusión de contenido sexual, violaciones y hasta incluso feminicidios.
Una idea totalmente errada es sin duda el pensar que en la actualidad ya no existe el llamado “patriarcado” y que este simplemente es una excusa o un reclamo sin fundamento de los colectivos feministas, cuando está claro que el patriarcado continua, lo cual nos afecta a todos, tanto hombres como mujeres, incluso llega a afectar en la política, incrementa la corrupción y el encubrimiento del cual hable líneas arriba, ya no solamente es cosa de un grupo de hombres, sino que tiene un alcance masivo.
Yolanda Méndez Tejado, en su tesis “¿El patriarcado ya no existe?” explica como el patriarcado si bien en la actualidad no es el mismo que en el siglo XVII, no significa precisamente que ya no exista, nuestras condiciones como mujeres de siglo XXI son diferentes y esto es gracias a los avances del feminismo, sin embargo, el patriarcado fue adaptándose, por lo que aún existen cosas que tratar, y cito a Yolanda Méndez:
“En un sentido fuerte, todavía existen sociedades y culturas donde las mujeres están luchando por tener los mismos derechos y libertades que los hombres, mientras que, en un sentido débil en nuestra sociedad occidental, por ejemplo, todavía las mujeres seguimos haciendo frente a situaciones que nos sitúan en posición de inferioridad respecto a los hombres y que en su gran mayoría solo se pueden explicar apelando a los roles de género que atribuye el sistema patriarcal.”.
Las situaciones que utilice como ejemplos con anterioridad si bien son bastante comunes no son aún los más graves dentro del pacto patriarcal.
Seguramente a más de una le ha pasado el ver como sus amigos, o los hombres que conforman su circulo social, hacen chistes relacionados a mujeres, hablan sobre como se la van a rotar entre ellos, como si de un objeto se tratásemos, y como mujeres, cuando se atrevemos a reclamar estos “chistes” (que de graciosos no tienen nada y simplemente revelan lo que ya sabemos, que nos ven como mercadería para su consumo) en lugar de una disculpa por su parte lo que recibimos son reclamos, y regaños, se nos tilda de exageradas, de dramáticas, de amargadas, sin sentido del humor, y pues, díganme, a quien le daría risa que se refieran así de una mujer, una amiga o incluso una misma.
Otro escenario que posiblemente les ha tocado vivir, sobre todo a las mujeres que ya ejercen en el ámbito laboral, no es más ni menos que la desacreditación que existe hacia nuestro trabajo, generalmente la sociedad esta acostumbrada a ver a hombres ocupando cargos de poder, por la misma razón cuando de repente se encuentran con alguna mujer en un cargo de poder, los primeros comentarios que realizan los varones son los siguientes: “Con quien se tuvo que acostar para recibir ese puesto” “De seguro es la amante del jefe”. De esta manera tan simple, anulan hasta la más mínima idea de que como mujeres somos capaces, somos intelectuales, académicas y que por supuesto que podemos conseguir puestos de poder sin necesidad del apoyo de ningún hombre. Lo cuestionable aquí no debería ser nuestra capacidad para obtener estos puestos, sino la dificultad de obtenerlos, misma que nace por que se nos niega el acceso a estos puestos, esto sin duda como consecuencia del patriarcado.
En este punto quisiera contarles un poco sobre cómo surgió este análisis, empezó cuando, una tarde saliendo de la universidad, conversando un poco con mi mejor amiga, ella vive en otra ciudad entonces nos mantenemos al tanto de nuestro día a día mediante audios de WhatsApp o llamadas, es entonces que al llegar a casa escucho un audio que ella me había mandado, en donde en una parte menciona la siguiente afirmación:
“Yo no sería amiga nunca de nadie que yo no sienta que puedo confiarle mi vida, y yo no podría confiarle mi vida a un hombre”.
Lo cual desató en mi una gran duda y reflexión, ella me comentaba también que su gran desconfianza se funda en la existencia del pacto patriarcal, como podrías confiarle tu vida a un hombre cuando el mantiene un acuerdo solido con otro hombre, mismo acuerdo que se encuentra por encima de la relación que tenga contigo como mujer, lo cual es realmente preocupante, si tomamos en cuenta, por ejemplo, una situación en donde en una fiesta de la universidad, ya de madrugada, la mayoría empieza a dirigirse para sus casas, pero se da que una amiga esta mucho más ebria que los demás, y es allí en donde los hombres actúan.
En Tarija esto se da y se naturaliza sobre todo en carnaval, conocido como “La carretilla de comadres” de la cual nos habla un poco más el antropólogo Tarijeño Daniel VacaFlores, en su obra “Pene y Vagina” todo el primer capítulo trata sobre este tema y la conexión que existe entre “La carretilla de comadres” y la violación alegórica, la cual el autor en su libro, citando a Rita Segato se entiende como:
“En la llamada violación alegórica, no se produce un contacto que pueda calificarse de sexual, pero hay intención de abuso y manipulación indeseada del otro”.
Si bien no es un contacto como tal sino una intención, esto puede fácilmente terminar como una violación como tal, ese es uno de los peligros a los cuales se encontramos expuestas con la existencia y permanencia del pacto patriarcal, esta es una de las razones por las cuales mi mejor amiga no confiaría su vida a un hombre, menos en una fiesta, menos estando ebria.
Por lo mismo los invito a ustedes, como lectores a reflexionar, sobre como este pacto patriarcal afecta considerablemente a la sociedad y sobre todo deja a las mujeres en una mayor vulnerabilidad, además de que genera desconfianza, fomenta actitudes machistas, sobre todo, nos deja a nosotras en un estado de alerta constante y un estado de peligro del cual no podemos salir.
Una cosa queda clara, este sistema continúa afectándonos, y es necesario enfrentarnos a él.
