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El legado hídrico de una gestión: Tarija cambió su historia

Por: Wanda Rojas

El agua, ese recurso vital que sostiene la vida y el desarrollo de las ciudades, fue durante décadas una de las mayores deudas pendientes en Tarija, por tal motivo el hablar de agua en Tarija es hablar de uno de los temas más sensibles para la poblaciónDurante años, la ciudad vivió bajo la sombra de la escasez, los cortes prolongados y la baja calidad del suministro marcaron la rutina de miles de familias, especialmente en barrios periféricos que sobrevivían entre pozos improvisados y sistemas precarios de almacenamiento.

Este escenario afectaba tanto la vida cotidiana como la salud pública y el desarrollo económico. En especial, los barrios alejados de la ciudad eran los más castigados, dependiendo de pozos y sistemas improvisados para acceder a un recurso básico.En este contexto, la gestión del exalcalde Rodrigo Paz marcó un antes y un después.

Con una visión estratégica, asumió el desafío de transformar un sistema débil y vulnerable en una infraestructura moderna, eficiente y sostenible. Su apuesta no fue únicamente resolver las emergencias del presente, sino sentar las bases de una nueva era en la seguridad hídrica de Tarija.

El Proyecto Guadalquivir: motor de cambioEl Proyecto Guadalquivir se convirtió en el pilar de esta revolución silenciosa. Su ejecución incluyó la construcción de cuatro megatanques, entre ellos el de Anaspugio con capacidad de 1.5 millones de litros, y otros con mayor capacidad, que garantizaron un almacenamiento seguro y suficiente para miles de familias.

Junto a los tanques, se implementaron nuevas tomas de agua como TIpas I y Tipas II, galerías filtrantes y sistemas de aducción que ampliaron la capacidad de captación. Estas obras no solo aumentaron el volumen de agua disponible, sino que aseguraron su calidad y continuidad, disminuyendo de manera significativa los cortes que habían sido parte del pasado inmediato.Gracias a este proyecto, Tarija dejó atrás la angustia diaria de la escasez para contar con un sistema robusto, confiable y resiliente, capaz de responder a las necesidades actuales y futuras de la ciudad.Plantas de tratamiento y potabilización: garantía de salud y sostenibilidad

El cambio estructural no se limitó a la captación y el almacenamiento. La gestión de Rodrigo Paz apostó también por el tratamiento integral del agua.La construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales de la margen derecha del río Guadalquivir fue una de las obras más trascendentes. Con ella, se evitó que las aguas contaminadas llegaran al río, reduciendo la contaminación ambiental y protegiendo la salud de la población.

A esto se sumó la puesta en marcha de la planta de tratamiento de aguas residuales del Matadero Municipal, inaugurada en 2025. Esta obra no solo significó un avance técnico para una ciudad de 300 mil habitantes, sino que convirtió a Tarija en pionera nacional en la aplicación de tecnologías de producción limpia y reutilización de agua para riego urbano.

En paralelo, la ampliación de la planta potabilizadora de Rincón de la Vitoria y Las Tipas con una inversión de 27 millones de bolivianos consolidó la transformación. Con una capacidad de 600 litros por segundo, esta infraestructura aseguró que el agua que llega a los hogares tarijeños sea suficiente, confiable y de alta calidad.Más allá de la infraestructura: una visión integralUno de los aspectos más destacados de esta gestión fue su visión integral de la política hídrica.

No se trató únicamente de levantar grandes obras, sino también de promover campañas educativas, fortalecer el cumplimiento de normativas ambientales y articular la gestión urbana con criterios de sostenibilidad.De esta manera, se construyó un modelo que trascendió la coyuntura y planteó un horizonte de seguridad hídrica y desarrollo sostenible para las próximas generaciones.Un legado tangibleHoy, los ciudadanos de Tarija disfrutan de una realidad distinta. Los largos cortes, la baja calidad y la incertidumbre son parte del pasado.

El agua dejó de ser una preocupación constante para convertirse en un derecho garantizado y sostenible.La gestión de Rodrigo Paz no solo mejoró la calidad de vida de miles de familias, sino que también consolidó a Tarija como referente nacional en innovación y sostenibilidad en la gestión del agua.

Esta gestión no estuvo exenta de críticas ni de desafíos, pero la visión estratégica de Rodrigo Paz, junto a sus proyectos concretos, sentaron un antes y un después en la historia de la ciudad. Su legado, más que político, es social y ambiental: una revolución silenciosa del agua que transformó la vida de los tarijeños y redefinió el rumbo de la gestión pública en la región.

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