La COB frente al espejo de la modernidad
Escribe: Roberto Márquez
La historia suele ser irónica con quienes no saben leerla. Hoy, la Central Obrera Boliviana (COB) se encuentra en una encrucijada que define su supervivencia moral. Mientras el gobierno del presidente Rodrigo Paz promulga los Decretos Supremos 5503 y 5509 —medidas que constituyen la base material para una soberanía nacional efectiva—, la dirigencia sindical parece haber extraviado la brújula, prefiriendo el confort de la retórica anacrónica antes que el desafío de la productividad.
La paradoja de Pulacayo en el siglo XXI
Es imperativo cuestionar: ¿Desde cuándo la clase obrera defiende el rentismo extractivo por encima de la industrialización? Si revisamos las tesis históricas del sindicalismo boliviano, el mandato siempre fue la diversificación económica y la liberación de las fuerzas productivas.
El DS 5503 es, en esencia, la aplicación práctica de esa vieja aspiración: traer los medios de producción más avanzados al suelo patrio. Al oponerse a la desgravación de maquinaria, la COB no defiende al trabajador, sino a la obsolescencia. Resulta contradictorio que, mientras el presidente Paz ofrece al obrero la posibilidad de ser el soberano de una máquina de última generación, su dirigencia insista en mantenerlo como el apéndice de una herramienta vieja y superada.
Error estratégico: subsidio vs. inversión
El rol de la COB debería ser el de un centinela de la eficiencia y no el de un guardaespaldas del contrabando. Defender el subsidio al combustible, que se desangra por las fronteras y descapitaliza al Estado, es un acto de ceguera económica y política.
El presidente Paz ha tenido la templanza de explicar lo obvio: ese dinero «quemado» ahora se libera para que el capital de trabajo fluya hacia la tecnología. ¿Cómo puede una dirigencia sindical oponerse a un arancel del 0% para los bienes que crean empleo? La postura de la COB luce hoy más conservadora que progresista; es la defensa de un status quo de pobreza subsidiada frente a una propuesta de riqueza generada por el valor agregado.
DS 5509: La conectividad como herramienta de lucha
Si la COB fuera fiel a sus principios de liberación nacional, sería la primera en exigir la implementación inmediata del DS 5509. En el siglo XXI, el acceso a internet de alta velocidad (Starlink) es el equivalente a lo que representó el ferrocarril o la electricidad en el siglo pasado.
Un obrero conectado es un obrero que no puede ser manipulado. La conectividad satelital rompe el cerco informativo que los «profetas masistas del atraso» necesitan para mantener su hegemonía. Al cuestionar la apertura tecnológica, la dirigencia sindical admite, implícitamente, que prefiere un trabajador aislado y ciego antes que uno conectado con el mundo y empoderado por la información.
El camino de la reconciliación con el futuro
El papel del sindicalismo boliviano debe ser el de aliado estratégico de la modernización. Paradójicamente, las políticas de Rodrigo Paz coinciden en un alto porcentaje con las tesis históricas de los obreros: nacionalismo productivo, independencia técnica y fortalecimiento de la base industrial.
La COB tiene la oportunidad de dejar de ser el «freno de mano» del país para convertirse en su motor. Debería estar exigiendo centros de capacitación para operar la cibernética que entrará con el DS 5503, en lugar de planificar bloqueos que solo profundizan la crisis que el Ejecutivo está resolviendo con valentía.
El juicio de la historia
La realidad es inobjetable: el gas se termina, pero la capacidad de innovar es infinita. Aquel dirigente que se opone al chip, a la fibra óptica y al arancel cero, traiciona su propia naturaleza de clase. La verdadera revolución de hoy no se hace gritando consignas de 2006, sino operando la tecnología de 2026.
El presidente Rodrigo Paz ha puesto las cartas sobre la mesa. La COB debe decidir si quiere ser parte de la Bolivia moderna o conformarse con las migajas de un rentismo macilento. Marchando a dinamitazo limpio. La soberanía, la libertad y la justicia social no solo se gritan; se construyen con voluntades; eficiencia, tecnología y una mirada límpida hacia un futuro digno para todos los bolivianos.
