Escribe: Roberto Márquez
La humanidad se encuentra en una fase de acelerado desarrollo tecnológico y científico, que está transformando radicalmente la capacidad productiva de la sociedad. Sin embargo, este progreso también pone en relieve las contradicciones existentes en las relaciones de producción, planteando la necesidad de repensar cómo se organiza el trabajo, la propiedad y la distribución de la riqueza en esta nueva era.
Las contradicciones en las relaciones de producción son, desde una perspectiva marxista, las tensiones y conflictos inherentes a la forma en que una sociedad organiza sus relaciones sociales de producción y la distribución de bienes y servicios.
Estas contradicciones surgen, principalmente, cuando las fuerzas productivas (la tecnología, el conocimiento, las herramientas, la fuerza de trabajo) avanzan y entran en conflicto con las relaciones de producción existentes (la forma en que se organiza la propiedad, los medios de producción, el trabajo, la distribución y las clases sociales).
Karl Marx y Friedrich Engels postularon que las contradicciones internas del capitalismo —especialmente la que se da entre el desarrollo creciente de las fuerzas productivas (tecnología, conocimiento, capacidad de producción) y las relaciones de producción (la propiedad privada de los medios de producción y la explotación de la fuerza de trabajo)— conducirían inevitablemente a su colapso y a la emergencia de una sociedad socialista.
Sin embargo, y paradojicamente aún, el sistema capitalista ha demostrado una notable resiliencia y capacidad de adaptación. Ha absorbido algunos principios socialistas y cooptado demandas sociales (vg. el Estado de bienestar, derechos laborales, la libertad, la justicia y los derechos humanos) y ha innovado tecnológicamente los medios de producción para superar las crisis, posponiendo el colapso predicado por los grandes pensadores marxistas.
Una de las principales contradicciones no superadas por el socialismo real en el siglo XX al presente (Unión Soviética o R. P. China) no siempre resultaron en aquellas utopías de libertad y justicia social esperadas, derivaron en regímenes autoritarios, dictatoriales, desconocedores de sus propios principios y pensamientos, llevado a los pueblos a graves problemas económicos y limitaciones a las libertades individuales. Esto ha generado escepticismo sobre la viabilidad del socialismo a gran escala.
Un síntoma evidente es la fragmentación de la Clase Obrera, resulta que aquella no actua como la «clase para sí» con conciencia de clase, que se organiza y lucha por sus intereses colectivos, actúa como «clase en sí», más bien capaz de no ser fiel a su principio unitario y revolucionario. Las divisiones internas, la coptacion de sus líderes por regímenes populistas como el masismo en Bolivia, además la globalización han complejizado la dinámica de clases. Hay que destacar que la globalización ha mermado la capacidad de los obreros para imponer límites a los regímenes totalitários en la etapa capitalista.
El escenario del siglo XXI en el que estamos, está viendo el surgimiento o resurgimiento de otras corrientes mixturadas entre idealistas y practicistas cuyas tendencias se enmarcan en aquellos ecosocialistas o ecologismos Políticos, los populismos (de derecha e izquierda) que se caracterizan por un discurso de confrontación, que no son una ideología en sí, sino una estrategia política para la captación y el mantenimiento del poder. Por otros lado las corrientes tecno-utopistas conocidos como «aceleracioncitas» quienes creen que el avance tecnológico (IA, robotizacion, automatización) puede, o debe, ser el motor principal para una transformación social radical, liberando a la humanidad del trabajo.
Hay otros Movimientos denominados Procomún o Economía Colaborativa, grupos impulsados por la tecnología, desafiando la lógica de la apropiación privada y la gestión pública.
Como hemos visto. Es probable que la humanidad no transite hacia un único modelo social, económico o político puro, por ejemplo, un tránsito del sistema capitalista hacia una sociedad socialista, sino hacia una mezcla de elementos de estas corrientes, en un proceso de adaptación y conflicto continuo, hacia un escenario de profunda transformación y coexistencia de modelos, con tensiones y adaptaciones constantes.
Es un futuro complejo de contradicciones, multifacéticas, culturales, étnicas, de género, del conocimiento, de tecnología, de la crisis climáticas y del medio ambiente, las dinámicas geopolíticas. De los derechos humanos fundamentales. Ni de burgueses, ni de proletários.
Quiere decir que la trayectoria de la humanidad no está predeterminada. Las fuerzas productivas actuales están creando un potencial sin precedentes para la abundancia y la liberación del trabajo, pero las relaciones de producción capitalistas existentes están generando al mismo tiempo tensiones y desigualdades en la economía del conocimiento y la digitalización.
Releer la ley de contradicciones para entender que la realidad que no es estática, es un proceso constante de desarrollo de la sociedad y luchas internas de elementos opuestos que, paradójicamente, forman una unidad. ¿Hacia dónde está yendo la humanidad? .
