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COYUNTURA – LLALLAGUA

Escribe: Roberto Márquez
El mes de junio para Llallagua, Siglo XX, Catavi y Uncia, será el recuerdo de la sangre derramada, del luto y dolor que parece acompañar su heroico destino, esta vez, después de la masacre de tres policías, un estudiante de secundaria y decenas de heridos entre policías y vecinos de la población de Llallagua, ordenado desde el Chapare por el ex presidente Evo Morales, exigiendo a cualquier costo su candidatura.
Estos hechos recordarán las sangrientas masacres de Catavi, el 1949 y la de San Juan ocurrida en los campamentos mineros del Siglo XX, y Catavi, un 24 de junio de 1967, ordenado por el entonces presidente de facto el General René Barrientos Ortuño.
La masacre del 10 – 11 de junio de 2025, en Llallagua, por hordas criminales incrustadas en los llamados ayllus: Chullpa, Qaqachaca, Jucumani, y otros grupos delincuenciales asentados en la frontera entre el Norte Potosí y Oruro en un territorio inexpugnable, controlado por sicarios del narcotráfico y el crimen organizado denominado “México chico”, donde el Estado Plurinacional hizo hace 20 años la vista gorda, y es entonces, la disputa de dos carteles del narcotráfico defendiendo su territorio.
El crimen organizado en Bolivia, no solo se concentra en las zonas de frontera y en las ciudades del eje troncal, que incluyen Santa Cruz de la Sierra, La Paz y El Alto. Se concentran en los territorios controlados por los famosos “ayllus” del norte potosino, (verdaderos entes mafiosos) que además reciben del Estado, cuantiosos recursos enmascarándose como “autonomía Indígena”. Su ubicación geográfica de Bolivia se convierte en un punto estratégico para el tráfico de drogas (marihuana y cocaína) a nivel regional e internacional, lo que impulsa gran parte de la actividad criminal.
Factores que Contribuyeron a la Proliferación del Crimen Organizado en el Norte Potosino y el país: La Ubicación Geográfica Estratégica, las fronteras permeables, la debilidad Institucional y la Corrupción; la penetración de la delincuencia en el sistema político y judicial son problemas importantes, que otorgan impunidad a las organizaciones criminales.
Mientras tanto, Evo Morales derrotado moral y políticamente, en “su batalla final”, estará maquinando los pasos siguientes:
1. Impedir elecciones o desestabilizar el Chapare: Si bien es una posibilidad extrema impedir unas elecciones, sí podría impulsar bloqueos y movilizaciones, utilizando su influencia en organizaciones sociales y cocaleras del Chapare, podría convocar a protestas, bloqueos de carreteras y otras medidas de presión para desestabilizar al gobierno y cuestionar la legitimidad del proceso electoral. De hecho, se han visto ejemplos de esto en el pasado reciente en Bolivia, con bloqueos de carreteras y enfrentamientos.
2. Desconocer resultados electorales: Si considera que hubo irregularidades o que el proceso no fue justo, podría llamar a sus bases a no reconocer los resultados, lo que generaría un clima de tensión y polarización.
3. Boicotear elecciones a nivel local: Podría promover un boicot o un voto nulo en elecciones locales o regionales en el Chapare y otras regiones que este controla en el país como una forma de protesta.
Evo Morales y sus hordas de francotiradores, paramilitares y narcotraficantes, ha recibido otra gran derrota y varias batallas ganadas por el pueblo boliviano democrático.
Otra vez Llallagua, Siglo XX y Catavi han escrito su nombre con sangre de héroes y mártires de la democracia. Porque han decidido elegir el camino de la democracia, y porque los bolivianos se han unido en torno a la justicia y la Libertad.
Como decía el gran Federico Escobar Zapata: “Los bolivianos, jamás hemos tenido alma de esclavos”.

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