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COYUNTURA – EL LITIO: Bolivia enfrenta la paradoja de ser dueña de las mayores reservas del mundo pero no logra su desarrollo

Bolivia, dueña de las mayores reservas de litio (Li3) del mundo, enfrenta una paradoja propia de su historia económica: poseer una riqueza estratégica, y no lograr convertirla para su progreso y desarrollo sostenible.

La planta estatal de carbonato de litio, construida con una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares, opera a solo el 10-20% de su capacidad, aquejada por problemas estructurales y tecnológicos. Los ingresos por exportaciones de carbonato de litio y cloruro de potasio sumaron apenas 37 millones de dólares.

Veamos a países vecinos: Chile, con una institucionalidad sólida y alianzas público-privadas, generó más de 5.000 millones de dólares en exportaciones de litio en 2022. Argentina, con un modelo flexible que incentiva la inversión privada, superó los 800 millones de dólares en 2023 y proyecta duplicar esa cifra en los próximos años. Bolivia, en cambio, apenas generó 80 millones de dólares por ventas de compuestos de litio en 2023, sin llegar aún a una fase de industrialización que impacte significativamente en el PIB.

Las serias objeciones a los contratos del litio en Bolivia se fundamentan en varias razones: Falta de Transparencia y Acceso a la Información: Los acuerdos con las empresas extranjeras (como el consorcio chino CBC) se han manejado con un alto grado de secretismo. La ciudadanía, ni legisladores tienen acceso completo a los términos y condiciones de los contratos antes de su firma o aprobación.

No se han hecho públicos detalles cruciales sobre la implementación de los proyectos, como: Estudios técnicos, que respaldan la viabilidad de la extracción y procesamiento del litio. Estudios de impacto ambiental (EIA): La información detallada sobre los posibles efectos en el ecosistema del Salar de Uyuni y sus alrededores, incluyendo el uso y la afectación de recursos hídricos. La falta de estos estudios completos es una preocupación recurrente.

La extracción de litio es una actividad que demanda grandes cantidades de agua y puede generar impactos ambientales significativos, afectando directamente la subsistencia, la cultura y los derechos territoriales de las comunidades locales. La ausencia de consulta previa libre e informada CPLI es vista como una vulneración de sus derechos fundamentales.

Por otro lado, las condiciones económicas: No se conocen los términos financieros exactos, las regalías, los impuestos y los beneficios que Bolivia obtendrá, lo que impide una evaluación independiente de la rentabilidad para el país. La falta de acceso a esta información impide que la sociedad civil, las comunidades afectadas y los organismos de control puedan fiscalizar adecuadamente los proyectos y asegurar que se cumplan las normativas y se protejan los intereses del Estado y el medio ambiente.

Riesgos Económicos y Términos Desfavorables (Contratos Leoninos), según entendidos en la materia, algunos representantes nacionales, expertos económicos han señalado que los contratos generan desequilibrios en favor de las empresas extranjeras, en detrimento de los intereses de Bolivia. Resulta que Bolivia (a través de YLB) asumiría la mayor parte de la inversión y los riesgos operativos, mientras que las empresas extranjeras se benefician del acceso al recurso y la tecnología con un riesgo mínimo.

Se ha mencionado también, que los contratos comprometen a que Bolivia debe devolver toda la inversión y los costos operativos a las empresas extranjeras, además de pagar por el uso de la tecnología. Esto reducirá significativamente la ganancia neta para el Estado boliviano. Todo apunta a que los beneficios económicos para el país serán marginales en comparación con el valor estratégico del litio y los volúmenes de extracción previstos. Esto contrasta con la expectativa que el gobierno de Arce Catacora presenta como que el “litio impulsará” un desarrollo económico significativo para Bolivia.

En ese ínterin, la búsqueda de alternativas al litio que sean más amigables con el medio ambiente es fundamental, que ya tienen un perfil más sostenible que el litio, son: Las Baterías de Sodio-Ion. El sodio es increíblemente abundante en la Tierra (se encuentra en el agua de mar y en la sal de mesa), lo que elimina la necesidad de minería extractiva intensiva como la del litio. Las Baterías de Aluminio-Ion: El aluminio es el metal más abundante en la corteza terrestre y es altamente reciclable. Las Baterías de Zinc-Aire: El zinc es un metal común y económico, y el oxígeno se obtiene del aire. Baterías biológicas/orgánicas: Buscan utilizar componentes derivados de la biomasa, microorganismos o polímeros orgánicos, lo que reduce la dependencia de metales pesados y minerales escasos, Baterías de arena, etc. Y etcétera.

Conclusión: Como dijo Manfred Reyes Villa. “…el tratamiento debe hacerse en la próxima legislatura y no en esta plagada de intereses comerciales mezquinos”. La opinión predominante entre las instituciones de la sociedad civil y algunos sectores de la oposición en Bolivia es que los contratos de litio con empresas chinas y rusas, en su formulación actual, presentan riesgos significativos para el Estado boliviano y no garantizan plenamente que el pueblo boliviano se quede con la mejor parte de las utilidades y beneficios, mientras que las transnacionales tendrán condiciones más favorables, menos exposición a riesgos y más beneficios.

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