martes, marzo 3, 2026
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CAF en Tarija y el turismo de pantalla como oportunidad

Por Alejandro Quiroga

La visita del presidente de la CAF a Tarija no es solo un acto protocolar más. No es únicamente un anuncio de inversión ni una pieza dentro de una agenda estratégica de Bolivia en el mundo. No. Es una señal. Y también, un gesto de cariño.

Hace apenas unas horas terminó la transmisión en vivo de la visita del Sr. Sergio Díaz-Granados, presidente de la CAF, junto al presidente Rodrigo Paz. La vi de principio a fin, con esa atención que solo entiende quien pertenece a un lugar, porque lo que le ocurre a Tarija me ocurre. Allí están mis padres, mi familia, mis memorias. Y esas memorias fueron y son mi principal tesoro como cineasta. Habitan Tarija.

Cuando un banco de desarrollo regional pone el foco en un territorio, no mira únicamente cifras, infraestructura o productividad. Mira potencial. Mira futuro.

Del discurso de hoy me quedo con dos anuncios importantes: la construcción de colectores para aguas residuales que impactan en el río Guadalquivir, y la modificación del ICE para apoyar a los productores de vino y singani en Tarija.
Soy tarijeño. Crecí en Tarija y, como muchos otros, tuve que desarrollarme profesionalmente fuera de mi querencia, pero con los ojos siempre puestos en el sur. Una muestra de ello es Los de Abajo, mi ópera prima, que narra la vida de un hombre del campo en su búsqueda de agua. No es casual que en la película aparezcan el agua y el singani: son símbolos de una tierra que me llena. La película tuvo un largo recorrido internacional y se plantó como bandera en distintas salas y festivales.

En los conversatorios posteriores quedé muchas veces maravillado por la cantidad de personas que conocían Tarija, recuerdo un agregado de la Alianza Francesa que había vivido en la ciudad, incluso un marroquí que me explicó que “Guadalquivir” es una palabra árabe que significa “el río grande”. En cada viaje llevaba una botella de Singani 63 y contaba la ya conocida historia de Soderbergh y nuestro singani. Incluso, emocionado, intenté regalarle una botella a María de Medeiros, jurado en el festival de Biarritz. Donde iba, hablaba de Tarija y de su singani.

¿Pero qué tiene que ver el cine, el Singani, la CAF? Pues tiene que ver y mucho. El pasado año la CAF y NETFLIX firmaron una alianza estratégica para fortalecer la industria audiovisual en América Latina y el Caribe, reconociéndola como un motor de desarrollo económico, generación de empleo e inclusión social. El convenio contempla la formación de talento local, la realización de estudios sobre el impacto económico del sector, el impulso a la producción regional y la reducción de brechas de acceso dentro de la industria creativa. Esta alianza marca un precedente importante: el audiovisual deja de ser visto únicamente como entretenimiento y pasa a consolidarse como una herramienta concreta de desarrollo productivo y posicionamiento internacional para los países de la región.

NETFLIX, por su lado, ha colaborado con el BID para realizar estudios e informes que estudien el impacto de la producción audiovisual en la economía local, demostrando ser un gran multiplicador en otras industrias impactando principalmente en el turismo. La empresa ha colaborado además con la Organización Mundial de Turismo con otro informe acuñando el término de “Turismo de Pantalla” refiriéndose al impacto que tiene la industria audiovisual en el turismo.
Pero no es solamente Netflix. Hoy existen múltiples plataformas ávidas de contenido. Contenido fresco, innovador, constante. Historias nuevas o historias aún no narradas. Y Bolivia, en honor a la verdad, sigue siendo un país poco contado.

La experiencia regional ofrece referencias valiosas. Ciudades hermanas como Jujuy han impulsado incentivos para atraer rodajes, y países pequeños como Uruguay han logrado captar más de 100 millones de dólares que tradicionalmente se invertían en Argentina, gracias a políticas de estímulo a la producción audiovisual.
Las decisiones que marcan el rumbo de una región no siempre son evidentes en el corto plazo. El progreso no se construye únicamente con obras tangibles; también nace de apuestas estratégicas e intangibles, como aquellas que impulsan la economía creativa y fortalecen una industria capaz de proyectar al país como Una Gran Nación.

Porque si de creatividad se trata, velay que en Tarija talento no nos falta.

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