La advertencia es del observador, Fernando Romero Torrejón, al indicar que también generaría efectos negativos en el sector privado que plantea primero analizar el tema.
Redacción Central/Bolinfo/Tarija//
El Periódico-Abril-03-2026.- El aumento en un 20% de los sueldos en Bolivia a los asalariados, como plantea la COB, elevaría el déficit fiscal en el país que se arrastra en los últimos años, sin que pueda ser solucionado hasta ahora.
“Un incremento del salario mínimo del 20% en Bolivia tendría efectos ‘importantes’ tanto en el sector público como en el privado”, observó el economista, Fernando Romero Torrejón, en un breve análisis del asunto.
En el caso del Estado, implicaría un aumento inmediato del gasto en sueldos, lo que presionaría aún más el déficit fiscal ya existente. Además, muchos pagos como pensiones y bonos están vinculados al salario mínimo, recordó.
Por esta vinculación pensiones y bonos también subirían automáticamente. En términos simples, el Estado tendría que gastar más dinero sin que eso, necesariamente tenga que decir que es generar mayores ingresos.
Esa situación puede afectar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo, agregó el observador tras el análisis efectuado al planteamiento de los sindicalistas que hicieron llegar su propuesta al gobierno.
En el sector privado, el impacto sería más heterogéneo, pero en general implicaría un incremento significativo de los costos laborales, especialmente para micro, pequeñas y medianas empresas, analizó al dejar entrever que también habría dificultades.
Esto podría llevar a decisiones como reducir personal, evitar contrataciones formales o incluso incumplir normativas laborales. Sectores como comercio, servicios, construcción y agro serían los más afectados, advirtió.
En resumen, muchas empresas no tendrían la capacidad de asumir este aumento sin ajustar empleo o trasladar los costos a los precios, siguió. En el país gran parte de los trabajadores son cuenta propistas, generaron su empleo y no son asalariados.
En términos generales, aunque un incremento del 20% puede mejorar los ingresos de los trabajadores en el corto plazo, también conlleva riesgos económicos relevantes, como la presión fiscal, inflación y problemas en el mercado laboral.
INFORMALIDAD
Otro de los riesgos es que se puede incentivar la informalidad. Por ello, la principal recomendación es que cualquier ajuste salarial sea gradual, coordinado entre actores económicos y respaldado por mejoras en productividad.
De esta forma, se puede proteger el poder adquisitivo sin comprometer la estabilidad económica del país, insistió al reconocer que el asunto no es fácil, peor en las actuales circunstancias de crisis e inflación.
