El Comité Ejecutivo Departamental del sector advierte con movilizaciones por la falta de combustible, el incremento de los costos de producción y la ausencia de respuestas a las demandas del área rural.
Redacción Central/El Periódico/06-10-2026.- La dirigencia campesina de Tarija ratificó el estado de emergencia del sector y anunció la posibilidad de activar movilizaciones, incluyendo bloqueos y medidas de presión en estaciones de servicio, ante las dificultades que enfrentan los productores para acceder a combustible y sostener las labores agrícolas.Herbert Quispe, dirigente de la Federación Departamental de Campesinos, informó que el Comité Ejecutivo Departamental mantiene la determinación de asumir acciones frente a una situación que, según la organización, viene deteriorando las condiciones de producción agropecuaria y afectando la economía de las familias rurales.La principal preocupación está relacionada con el abastecimiento de gasolina y diésel. El problema no se limita al transporte de los productos hacia los mercados, sino que también alcanza actividades esenciales dentro de las comunidades, particularmente el funcionamiento de maquinaria y sistemas de bombeo utilizados para garantizar el riego.La advertencia coincide con reclamos expresados recientemente por dirigentes de distintas centrales campesinas. En El Puente, por ejemplo, productores señalaron que la falta de gasolina dificulta el bombeo de agua en zonas como Iscayachi y plantearon la necesidad de recuperar mecanismos que permitan adquirir combustible en bidones para fines productivos. En ese contexto, también surgió la posibilidad de adoptar medidas contra los surtidores que no garanticen la provisión requerida.Quispe sostuvo que la problemática trasciende la escasez de carburantes y está vinculada con el aumento general de los costos que afrontan las familias dedicadas a la producción de alimentos. El sector considera que las políticas públicas no estarían acompañando las necesidades de quienes trabajan la tierra y contribuyen al abastecimiento de los mercados.La dirigencia también cuestionó declaraciones de funcionarios que, desde su perspectiva, minimizarían el impacto de la crisis económica y el incremento del precio de los alimentos. Para los campesinos, el encarecimiento de los insumos, las dificultades para conseguir combustible y los mayores costos de transporte generan un escenario que puede repercutir directamente sobre la producción y la oferta alimentaria.Las advertencias sobre una eventual reducción de la producción no son nuevas. Durante septiembre, representantes campesinos alertaron que la superficie cultivada habría disminuido considerablemente debido a la falta de diésel y al encarecimiento de los insumos, con el consecuente riesgo de una menor disponibilidad de alimentos durante los próximos meses.En el ámbito político y administrativo, la organización plantea además una reducción de las remuneraciones correspondientes a cargos jerárquicos del aparato estatal, estableciendo como referencia un límite de 10.000 bolivianos. A esto suma la eliminación de las rentas vitalicias que reciben determinados exmandatarios, como parte de un planteamiento orientado a reducir gastos y privilegios en momentos de dificultades económicas.Respecto a las medidas de presión, la dirigencia indicó que existen conversaciones entre organizaciones campesinas de Uriondo, Uchará, San Lorenzo, El Puente, Pacaya y Cercado para definir acciones conjuntas. La posibilidad de bloqueos dependerá de las decisiones que adopten las bases y de la respuesta que reciban sus demandas.El sector ya había convocado anteriormente a reuniones ampliadas para evaluar la situación provocada por el incremento del costo del combustible y definir una estrategia departamental. También había advertido sobre los efectos que las dificultades para acceder al diésel pueden generar en la siembra, el transporte de cosechas y el abastecimiento de los centros urbanos.Quispe afirmó que, al haber concluido el periodo de restricciones extraordinarias que limitaba determinadas acciones colectivas, las organizaciones consideran que tienen mayor margen para movilizarse. En ese marco, sostuvo que la presión de las necesidades económicas y alimentarias podría llevar a las comunidades a desconocer disposiciones que, a su criterio, pretendan impedir sus protestas.La advertencia coloca nuevamente al abastecimiento de combustibles como uno de los principales focos de tensión en Tarija. Mientras los productores reclaman condiciones para mantener la actividad agrícola, el sector de los surtidores atribuyó recientemente parte de las dificultades de provisión a problemas generados por el transporte de cisternas, que afectaron la distribución nacional.La dirigencia campesina espera que las autoridades nacionales y departamentales atiendan sus planteamientos antes de que las medidas de presión se concreten. Mientras tanto, las centrales mantienen la coordinación con sus bases y evalúan la fecha, alcance y modalidad de eventuales movilizaciones.
