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Abuso sexual en centro de rehabilitación de Tiquipaya: enfermero agredió a mujer con discapacidad

Un reciente y alarmante caso de abuso sexual ha sacudido a la comunidad de Tiquipaya, en el departamento de Cochabamba, donde un enfermero de 28 años ha sido acusado de agredir sexualmente a una mujer con discapacidad mental en un centro de rehabilitación y cuidado integral. El incidente, que ha causado una profunda indignación y consternación entre los residentes, ocurrió el 4 de enero de este año, en un entorno que debería haber sido seguro para los pacientes.

El agresor, identificado como Jhimmy B.F., se desempeñaba como enfermero y cuidador en el centro, lo que le otorgaba acceso y confianza entre los pacientes. Este abuso se reveló después de que la víctima, M. M., internada en el centro desde agosto del 2024 para recibir atención psiquiátrica, compartiera su experiencia con su tutora. Se ha determinado que M. M. tiene una discapacidad mental, lo que la hace más vulnerable ante el abuso y la manipulación.

De acuerdo con los informes, la mañana del 4 de enero, Jhimmy ingresó a un área del centro conocida como «el gallinero», donde se encontraban tres pacientes, incluida M. M. En un momento de aparente aislamiento, el enfermero despidió a dos de las pacientes, quedándose solo con la víctima. En esta situación, aprovechando su posición de poder, Jhimmy le preguntó a M. M. si sabía guardar secretos. La mujer asintió, lo que el agresor utilizó como una entrada para llevar a cabo su violenta acción, obligándola a practicarle sexo oral bajo la amenaza de que este “secreto” nunca debía ser revelado.

Después de este horrendo acto, M. M. se sintió incapaz de denunciar lo sucedido. El miedo a no ser creída y a posibles represalias, como ser amarrada a su cama o restringida en su libertad, la mantuvo en silencio. Este es un temor que muchos sobrevivientes de abuso enfrentan, y refleja la necesidad urgente de crear un ambiente donde las víctimas se sientan seguras y apoyadas al hablar.

El mismo día, alrededor de las 19:30, Jhimmy volvió a ingresar al dormitorio de M. M., justificando su presencia bajo el pretexto de verificar que no estaba utilizando audífonos, lo cual supuestamente estaba prohibido. Sin embargo, este fue un nuevo intento de aprovecharse de su vulnerabilidad, ya que, tras entrar al cuarto, comenzó a tocar su cuerpo y nuevamente la agredió sexualmente.

Al final de la jornada, M. M. logró comunicar lo que había sucedido a su tutora, quien no dudó en presentar una denuncia formal ante las autoridades competentes. La rápida respuesta por parte de la Policía llevó a la aprehensión de Jhimmy, quien se enfrenta a cargos de violación con agravante. Es importante destacar que, hasta el momento, el acusado no contaba con antecedentes penales, lo que ha generado un debate sobre la necesidad de una revisión más exhaustiva en los procesos de contratación y supervisión de personal en instituciones de cuidado.

Este caso ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de aquellos que se encuentran en situaciones de dependencia y la importancia de proteger a los más desfavorecidos en la sociedad. La comunidad no solo ha expresado su repudio ante el acto de violencia, sino que también ha comenzado a exigir mayores medidas de protección y protocolos más estrictos para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro. La lucha por justicia para M. M. y otras víctimas de abuso es un llamado a la acción para todos, resaltando la necesidad de una atención integral y respetuosa hacia las personas con discapacidades.

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