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COYUNTURA – CARRIZAL

Escribe: Roberto Márquez

Los comités cívicos de TARIJA y del Chaco, más un equipo de profesionales y técnicos han iniciado la tarea de la reactivación del Proyecto Hidroeléctrico El Carrizal que es un tema de alta urgencia nacional en Bolivia, impulsado por la necesidad de diversificar la matriz energética y generar ingresos en un contexto de declive de las reservas de gas.

La matriz energética de nuestro país depende predominantemente de las termoeléctricas (cerca del 66%), las cuales consumen gas natural para producir electricidad. Expertos en energía y organizaciones como la Fundación Jubileo han advertido que el país va a enfrentar una crisis energética crítica hacia 2028, ya que las reservas de gas actuales apenas cubrirían la demanda interna por unos pocos años más. Esto forzaría a Bolivia a importar gas para consumo interno y las propias plantas termoeléctricas.

El proyecto hidroeléctrico y de riego El Carrizal puede convertirse en una oportunidad de progreso y desarrollo sostenible para Tarija y del país, si se implementan mecanismos estratégicos que maximicen sus beneficios económicos y sociales, a la vez que se gestionan rigurosamente sus impactos ambientales.

El Carrizal (360 MW – 700 MW) se presenta como la principal apuesta estratégica para la transición a energías renovables. Su generación reemplazaría el gas, liberando un recurso valioso para la exportación (generando divisas e ingresos) y asegurando el suministro eléctrico para el mercado nacional.

El proyecto representa una inversión monumental, estimada entre $900 millones y $1.300 millones de dólares. Los análisis de viabilidad financiera (como los realizados por la universidad de Sucre) indican que, al sustituir el gas por agua, el proyecto generaría un retorno de cerca de $235 millones de dólares anuales por concepto de gas liberado para la exportación. Esto significa que El Carrizal podría «pagarse solo» en un plazo de aproximadamente cuatro años, recuperando el capital total en cerca de 25 años.

La oportunidad de oro: A la fecha, la principal dificultad para iniciar la construcción es asegurar el financiamiento internacional y del Gobierno Central que esté al mando de un tarijeño o amigo de Tarija y Chuquisaca. Al estar los estudios de diseño final concluidos, el impulso actual se centra en la gestión política para movilizar los fondos necesarios y actualizar los costos del proyecto, etc., etc.

El mayor potencial de desarrollo de El Carrizal radica en su capacidad de generar un doble impacto en la economía del sur de Bolivia: El mecanismo principal es la sustitución energética. Al generar electricidad con agua.

Liberación de Gas con Alto Valor: El gas natural que se utiliza actualmente para las termoeléctricas (y que se vende a bajo precio en el mercado interno) queda libre para ser vendido como gas de exportación, que tiene un valor significativamente mayor, generando así miles de millones de dólares en divisas a largo plazo.

Regalías Directas: Una parte de los ingresos por la venta de energía y gas liberado debe ser canalizada a Tarija y Chuquisaca a través de regalías o compensaciones específicas, asegurando se inviertan en desarrollo local (salud, educación, infraestructura).
Transformación Productiva Regional (Riego). El componente de riego es la clave para la transformación socioeconómica de Tarija, especialmente en el Chaco y el valle central, al pasar de una economía dependiente del gas a una ciertamente productiva. Las proyecciones más optimistas hablan de la posibilidad de regar hasta 90,000 hectáreas. Esto es crucial para una región históricamente afectada por la sequía.
Desarrollo de Cadenas de Valor: El riego regulado permitirá el paso de cultivos de subsistencia a la producción agroindustrial (soya, frutas, hortalizas, ganadería tecnificada). Esto no solo mejorará los ingresos de los agricultores, sino que fomentará la creación de plantas de procesamiento y manufactura en la región, creando empleos formales.

Integración Bidepartamental: La conformación de una Comisión Técnica y Cívica conjunta (Tarija-Chuquisaca) es fundamental para garantizar que los beneficios (regalías, licitaciones de insumos) se distribuyan equitativamente y el proyecto se impulse como una obra de integración regional.
Manejo de Impactos Sociales: Es menester establecer un mecanismo de diálogo continuo con las comunidades afectadas (incluyendo las que requieren reubicación), garantizando que la compensación y las nuevas condiciones de vida superen las anteriores (acceso a servicios, nuevas tierras productivas con riego).

Es menester ejecutar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) público y riguroso, enfocado en la conservación del Cañón del Pilaya y el hábitat de especies como el oso andino y el cóndor. Los costos de mitigación deben ser parte integral del presupuesto, no un costo adicional.

El Carrizal tiene el potencial de ser la llave para que el sur de Bolivia transite de una economía de rentas hidrocarburíferas a una economía de producción energética y agroindustrial sólida y sostenible.

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