Eduardo Claure
Veamos cómo se interpreta tanto la población como el desarrollo, en tanto los resultados censales de este 2024, apuntan precisamente a estos dos conceptos en planificación. La población no debe ser concebida como un todo homogéneo. Dicha interpretación no existe en la realidad. Lo que existe es la conformación de grupos y clases sociales diferenciados por la desigual inserción en el aparato productivo. Es desde la perspectiva de la población segmentada en grupos, estratos o clases sociales como se deben explicar muchas de las conductas demográficas de las unidades domésticas o familiares, que en conjunto conforman pueblos/comunidades, ciudades y áreas metropolitanas.
El desarrollo socio económico en una perspectiva analítica integrada no puede ser concebida solo desde el punto de vista economicista, donde se privilegia los factores exclusivamente económicos como generadores de desarrollo, quedando las dimensiones sociales y políticas como elementos residuales. Todo lo contrario, en esta manera de interpretar el desarrollo socio económico intervienen los siguientes conjuntos de elementos: Condiciones históricas particulares, económicas, sociales y políticas, subyacentes al proceso de desarrollo nacional, subnacional e internacional; Situaciones estructurales dadas que orientan el conflicto entre los grupos, estratos y/o clases, las que determinan el carácter del proceso de desarrollo de la sociedad. Así el desarrollo debe ser definido como resultado de la interacción de grupos y clases sociales que tienen un modo de relación que les es propio y por tanto intereses y valores distintos, cuya oposición, conciliación o superación, da vida al sistema socio-económico. La estructura social y política se va modificando en la medida en que distintos grupos y clases sociales logran imponer sus intereses, su fuerza y su dominación al conjunto de la sociedad.
En este contexto, veamos el rol de los factores demográficos en la planificación del desarrollo que pretende en última instancia la elevación del nivel de bienestar de la población. Obviamente dicha variable se descompone en indicadores tales como el empleo, ingreso, consumo, por citar algunos. Ahora bien, un plan debería llegar a concretar de manera cuantitativa la manera que se quiere alcanzar mediante tal programa o proyecto de desarrollo nacional o subnacional. Las metas de estos planes tienen que formularse en unidades de población entendidos como habitantes, consumidores equivalentes, trabajadores, etc. Está claro entonces la necesidad de involucrar al tamaño, la composición y eventualmente, la distribución geográfica de la población. Tratándose de la planificación de sectores de la economía, de sectores sociales y de desarrollo regional, la variable población, intervendrá en términos mucho más desagregados cuando se trata de lo subnacional: departamental y municipal, donde se considera lo urbano y lo rural (disperso). Las variables componentes del desarrollo económico-social como de la dinámica demográfica son variables de permanente cambio. Es obvio pensar que la planificación requiere de insumos actualizados para generar una correcta programación en las actividades del desarrollo. En otras palabras, se debe propender a encontrar una adecuación entre las tasas del crecimiento económico y las del crecimiento demográfico (que relaciona: población/territorio/producción).
Difícilmente se puede detectar las pautas más críticas en los diferentes sectores o los desequilibrios entre el crecimiento de la población y la capacidad del sistema socio-económico para absorber las demandas de la población en materia de servicios básicos más elementales, si no se cuenta con información socio-demográfica actualizada y desagregada. Las gruesas estimaciones nacionales que suplen la información demográfica existente o inexistente localmente, plantean frecuentemente diagnósticos incorrectos, sesgados y, en consecuencia, estrategias erróneamente enfocadas. Es más, la situación de algunos sectores sociales de bajos ingresos con serios problemas de salud, alimentación, nutrición, etc., difícilmente pueden ser identificados si la información demográfica existente no presenta un nivel adecuado de desagregación actualizada y debidamente obtenida. Las ETAs sólo generan estadísticas de ingresos y egresos, ociosos, que no expresan ningún nivel de desarrollo territorial, humano, social, económico y/o político.
Veamos algunos problemas en la integración de los factores demográficos en el proceso de planificación. 1. El abordaje de la población de manera exógena (para fijar metas y objetivos de los planes sectoriales en relación a la salud, la educación y el empleo) no resuelve el problema de la integración en los modelos de las variables demográficas como elementos endógenos; 2. No puede imputarse solamente a dificultades técnicas. En gran parte refleja el estado actual de conocimientos acerca de las complejas relaciones entre los cambios demográficos y las transformaciones sociales y económicas características del proceso de desarrollo; 3. La naturaleza misma de los fenómenos demográficos presentan condicionamientos sociales como a su vez los condicionantes demográficos que inciden en los procesos sociales. Esta mutua interacción requiere una capacitación científico-técnica para la comprensión y el manejo del conjunto de variables que están en juego; 4. En relación con el punto anterior la dimensión población no se reduce e identifica con un solo sector sino por el contrario, tiene características ampliamente multisectoriales. Es con los instrumentos de educación, salud, desarrollo rural, inversión pública, vivienda, etc., como cobra sentido el tratamiento de las variables demográficas y no por sí misma. Esta interacción complejiza aún más el tratamiento de la población; 5. En este sentido, la explicación de los determinados factores del comportamiento demográfico se encuentra en las diferentes medidas gubernamentales explícitas o implícitas, las que producen un efecto real en las variables demográficas. Las decisiones, muchas veces ligeras que se asumen en la planificación obvian el paso necesario de la investigación acerca del modo cómo y en qué magnitud influyen dichas medidas, en la dinámica demográfica; 6. Finalmente, la amplitud conceptual de lo poblacional es tan grande que abarca difusamente todos los ámbitos de la planificación del desarrollo.
Urge en el planificar, el delineamiento de ciertas hipótesis acerca del modo cómo la evaluación del desarrollo económico y social afecta a la dinámica de la población y viceversa. Estos componentes deben ser tratados y manejados por planificadores, estadígrafos y demógrafos, de los que los gobiernos subnacionales, lamentablemente, carecen, en definitiva.
