
COSTUMBRE QUE SE ESTÁ PERDIENDO EN NUESTROS DIAS
Por: Oscar Sánchez Delgado
Docente de la Normal
El saludo es un acto comunicacional en el que una persona hace notar a otra su presencia, generalmente a través del habla o de algún gesto.
El saludo es un símbolo de bienvenida, respeto y aprecio por la gente que nos rodea. ¡Que mantengamos las distancias no significa que debamos perderlo!
El saludo revela muchos detalles sobre el carácter y la buena formación de una persona. Saludar es importante en todos los ámbitos, pero es especialmente importante en el ámbito laboral. Saludar es fundamental para establecer un contacto agradable y correcto.
Durante siglos, los humanos han realizado gestos muy concretos para saludarse, tanto entre amigos como entre desconocidos. Los besos y apretones de manos son unas de las formas más antiguas y más extendidas de saludarnos.
Las personas se saludan de muchas maneras dentro del mismo territorio. Si se tiene cierta confianza, un par de besos en las mejillas es un tipo de saludo muy apreciado, incluso un abrazo, pero lo más educado y extendido, sobre todo entre desconocidos, es estrecharse la mano derecha. Pero la situación actual de pandemia de Covid-19 parece que está cambiando, al menos de momento, una costumbre prácticamente milenaria. Por ejemplo, Francia ha pedido a sus ciudadanos que no se besen, e incluso se están cerrando acuerdos chocando los codos.
¿Cambio el coronavirus la manera de saludarnos? Y claro que sí, el distanciamiento físico y el uso del barbijo o cubre bocas nos lo ha demostrado.
En todos los ámbitos sociales como familiares y laborales es de norma la práctica del saludo, hacer una reverencia, quitarse el sombrero, hasta hacer el movimiento de caravanas a la persona recién llegada a un escena, siempre a denotado una muestra de respeto. Para el maestro de manera general el saludo siempre se ha constituido como una norma de respeto, buenas costumbres y urbanidad.
El desear los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches generalizando, constituye una práctica de ética personal, si nos ponemos analizar el dicho popular de que hábito no hace al monje o del por cómo me ven, me tratan, de seguro podemos debatir ampliamente la importancia del saludo, en las buenas relaciones sociales, para logran una convivencia pacífica y armónica.
Todo comienza con una necesidad vital del ser humano de relacionarse y para ello utiliza medios de expresión verbal, escrito o por contacto físico. El saludo es una forma de iniciar un primer contacto, mediante este, estaremos mostrándonos como somos, es considerado un gesto de educación, en donde el respeto y la cordialidad se hacen presentes para definir nuestro sello personal o comúnmente llamada marca personal, saber qué hacer y cómo hacerlo al momento de saludar puede establecer un vínculo empático que mejore sus relaciones o las rompa aun cuando recién estén iniciando.
Es tan significativo el valor que tiene un saludo perfecto que no solo debe demostrar un gesto de cortesía y buenas maneras, sino que además debe abrir camino hacia un entendimiento mayor, en donde las relaciones personales o profesionales fluyan con toda facilidad.
Desde el punto de vista social, el gesto de saludar es casi tan importante como respirar. Es un pilar básico en la educación de las personas, en el vínculo social de unos con otros. El saludo revela muchos detalles sobre el carácter y la buena formación de una persona. Saludar es importante en todos los ámbitos, pero es especialmente importante en el ámbito laboral. Saludar es fundamental para establecer un contacto agradable y correcto.
Cuidar el pequeño detalle de dar los “buenos días” o “buenas tardes” crea un mejor clima organizacional y ayuda al bienestar personal. La amabilidad en el trato con las personas nos ayuda en el camino a dar lo mejor de nosotros mismos. Si fomentamos una relación positiva los unos con los otros, basada en el respeto y la amabilidad, será más fácil sentirnos a gusto en el trabajo.
Es por eso que no debemos perder el valioso valor del saludo, más aun si somos maestros y maestras para siempre recordar que quien debe llegar primero contento al aula a trabajar debe ser el maestro, nosotros somos influencia, transmitimos emociones, sensaciones, estados de ánimo, energías positivas, para no perder la bonita costumbre de saludar.



