Zac Arce Fiel es el único y, muy probablemente, el primer cochabambino que está en la fase preliminar de una competición mundial de mushing, un deporte tradicional de invierno, que consiste en correr en trineos jalados por perros.
Esta práctica «es toda una ciencia», cuenta con entusiasmo el joven que se forma como veterinario en UNITEPC, en Cochabamba.
Hoy, este cochabambino emprende un vuelo hacia Seward, que es una ciudad de Alaska, en Estados Unidos, para empezar esta aventura.
Adelanta todos los detalles con tanta emoción, que se puede sentir la adrenalina de este deporte.
AVENTURA Zac se fue a Estados Unidos cuando era menor de edad. Pero, hace aproximadamente cinco años, descubrió esta pasión. Cuando llegó a Alaska para entrenar como médico de riesgo, conoció que las personas utilizaban razas nórdicas de perros para realizar ciertas tareas, entre ellos el deporte denominado mushing. Averiguó, entrenó y «hace dos años me llega una invitación para poder participar en un equipo (de mushing) de Alaska».
«Desde pequeño siempre me ha interesado la rusticidad», dice. Si bien este término que usa es botánico, encaja mucho con el deporte que decidió practicar. La «rusticidad» es la habilidad de las plantas para sobrevivir a condiciones climáticas adversas de crecimiento.
Eso es el mushing, cuyo mundial se vivirá en Seward, en Alaska. Allá, durante la temporada más fría, el termómetro registra temperaturas por debajo de los 20 grados. Ese es el escenario de la carrera.
Los mushers, así se dice a las personas que guían de los trineos tirados por perros, corren por esa gélida ruta que, además, está atravesada por múltiples peligros naturales, como osos feroces, renos salvajes y tormentas de nieve.
La competición es a lo largo de varios kilómetros y se extiende por más de 10 días. Llegar a la meta con éxito depende en gran medida de los que tiran los trineos: perros de raza nórdica, huskys.
«Son pura sangre», cuenta Zac. Describe que los entrenan para correr desde que tienen pocos meses de edad.
La conexión de estos animales con los mushers es muy importante, ya que a lo largo de la ruta, «confías tu vida en ellos (los perros)».
«(…) Muchas veces el cuerpo humano no aguanta ese tipo de condiciones», confiesa, y explica que hay competidores que concluyen la ruta lesionados, por ejemplo, sin un dedo.
INICIOS Estos meses, Zac estará en una fase preliminar en Seward. Vivirá en un iglú junto a su equipo y los canes, con la finalidad de calificar a la gran final.
Durante este tiempo, según adelanta, se aclimatan y entrenan lo más que pueden, al igual que varios equipos que llegan desde diferentes partes del mundo, como Suecia. La organización les hace llegar alimentos a través de helicópteros, ya que esa zona es inhóspita, sin señal o negocios próximos para abastecerse.
IDEALES Zac tiene perros que están en proceso de entrenamiento en Estados Unidos, pero, para la preliminar del mundial de mushing, prevé correr con canes entrenados por otros integrantes de su equipo.
Un plus de este cochabambino es su formación veterinaria, lo que le permite atender las necesidades de los animales lo largo de la carrera.
Su gran sueño es convertirse en un musher veterinario, es por eso que está estudiando Veterinaria y Zootecnia en Cochabamba.
Además, anhela correr con sus perros que están en formación. Como anécdota, recuerda que, al principio, los canes no obedecían sus órdenes, ahora, usando más términos en inglés, responden bien durante las carreras.
Un cochabambino prepara a los perros que corren por la nieve
El cochabambino Zac tiene formación veterinaria, lo que le permite dar un cuidado especial a los perros que compiten en el deporte de mushing.
Antes de correr, hay todo un ritual de preparación de los canes. Son al menos 13 los que jalan el trineo en el que van tres entrenadores.
«Nosotros cuidamos sus patitas, tienen unos guantes especiales que los protegen de cualquier tipo de humedad», explica.
Como musher, Zac también cuida la piel de cada perro. Cuenta que les ponen un tipo de protector solar «porque el sol rebota en la nieve y les queman todo lo que es el torso,».
También les ponen un chaleco especial, lentes, entre otras prendas. «Están totalmente equipados» para los 10 días de carrera y los mushers también.
Detalla que y también cargan comida, sobre todo proteínas.
Cuando empieza la carrera, algunos competidores empiezan muy rápido y luego lento; otros, evitan el desgaste al inicio, peor luego aceleran. Zac opta por la resistencia, a paso moderado, pero sin parar.
FUENTE: http://www.opinion.com.bo/
