PARÍS.- Los eslóganes de la propaganda china han empapelado toda la ciudad. La seguridad fue colocada en su máximo nivel y los medios estatales en alerta, repitiendo día y noche los mismos elementos de lenguaje.
China acoge este fin de semana su mayor cita diplomática del año, la 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), uno de los mecanismos utilizados por Pekín para construir su propio bloque, frente a los Estados Unidos de Donald Trump y a la Unión Europea (UE).
Junto al ruso Vladimir Putin y el indio Narendra Modi, el chino Xi Jingping espera demostrarle a Occidente el poderío creciente de ese nuevo orden mundial.
Más de 20 jefes de Estado y de gobierno fueron invitados por el presidente chino a la cumbre que se realiza este domingo 31 de agosto y el lunes 1° de septiembre en Tianjin, gran ciudad portuaria de casi 14 millones de habitantes en el noreste de China, que durante mucho tiempo fue una vitrina para Pekín.
Entre ellos: el presidente ruso Vladimir Putin, el primer ministro indio Narendra Modi (en su primera visita a China en siete años), el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el presidente iraní Ebrahim Raisi, los primeros ministros de Pakistán, Malasia, Camboya y Vietnam, así como los dirigentes de toda Asia Central, así como al secretario general de la ONU António Guterres.
“La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) de este año será la más importante desde la creación de la organización en 2001”, declaró la semana pasada un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores chino, que calificó al bloque como “una fuerza importante en la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales”.
La reunión, la más ambiciosa desde la creación de este formato en Shanghai hace 24 años, deberá demostrar, a través de imágenes, encuentros y una declaración conjunta, que ese proyecto ahora estructura una parte del mundo.
