Valorar y cuidar lo nuestro

La ciudad está cambiando, está creciendo, vamos contando con ciertas facilidades que dibujan una imagen distinta. Hace años atrás se inauguró el Megacenter, un emprendimiento que le dió a Tarija y a su gente otras alternativas de sano esparcimiento. Se inauguró también el «Guadalquivir Basquetbol», un coliseo que puede considerarse entre los más modernos de Bolivia, una infraestructura que nos permite disfrutar de éste hermoso deporte, en condiciones que no tienen nada que envidiar a las de otras naciones. Son esfuerzos que nos permiten contar con opciones, no sólo para quiénes vivimos aquí, sino para que personas de otros lados nos visiten, se organicen eventos, etc., que sean motivos para traer turistas a esta región.

Ahora veamos qué nos corresponde hacer como una sociedad organizada, con sus instituciones y autoridades. En el caso del «Mega», si bien se improvisó un espacio público para estacionamiento, no se cuenta con la suficiente iluminación en ciertas áreas, lo que lo convierte en peligroso, ya que en medio de tantos vehículos es fácil que un delincuente se esconda y ataque a cualquier desprevenido, no hay suficientes guardias y menos cámaras de seguridad. El tráfico de motorizados es desordenado, cada cual sale por dónde mejor le parece, hacia la avenida Integración o hacia el Barrio Guadalquivir. En la avenida reina la desorganización, en especial los fines de semana, que es cuando se permite que motorizados se parqueen incluso en doble fila, la ausencia policial es evidente. Si hablamos del Coliseo, pueden reproducirse los mismos problemas por encontrarse en la misma zona. Siendo quiénes visitamos ambos emprendimientos, es importante que las cuidemos, que pensemos que son nuestras, porque somos nosotros los que las vamos a disfrutar, así garantizamos que se mantengan bien conservadas y demostraremos que en Tarija somos capaces de respetar las normas, igual que lo hacemos en otros lugares, que en Tarija somos capaces de cuidar todo, tanto como lo hacemos en otras lugares. Así con todo lo que tenemos, es triste y molesto ver cómo no faltan los que se dedican a destrozar lo público, no se salvan ni los árboles que se plantan en las veredas o plazas. Al parecer, resentidos sociales que no se aguantan a sí mismos y se desquitan con lo que se cruza en su camino, malvivientes que no faltan. Nosotros estamos para hacer lo contrario y cuidar lo nuestro.