La transcripción desató la indignación en Washington porque Steve Witkoff parecía estar mostrando al Kremlin cómo negociar con Trump y socavar una visita del presidente de Ucrania.
El presidente Trump defendió la conversación filtrada de su enviado Steve Witkoff como una “cosa normal” que “hace un negociador” .
El mes pasado, el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, tuvo palabras alentadoras para un colaborador de alto rango del presidente de Rusia, Vladimir Putin. El presidente Donald Trump, dijo Witkoff en una llamada telefónica filtrada, “me dará mucho espacio y discreción para llegar al acuerdo”.
La transcripción de la llamada, publicada por Bloomberg News el martes, desató la indignación en Washington porque mostraba que Witkoff parecía mostrar al Kremlin cómo negociar con Trump y socavar una próxima visita del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Pero también dejó al descubierto algo más: la obstinada determinación de Trump de llegar a algún tipo de acuerdo con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque sea en su mayor parte con las condiciones de Rusia y a pesar de meses de falsos comienzos y rechazos por parte de Putin.
A lo largo del proceso, Trump ha avivado una disensión inusual entre los republicanos del Congreso, ha escandalizado a los aliados europeos y ha hecho que muchos ucranianos se sientan abandonados por Estados Unidos. Ha provocado la satisfacción de Rusia, donde se considera que suscitar la discordia en el seno de la alianza occidental y el sentimiento antiestadounidense en Ucrania es un beneficio en sí mismo. Y ha suscitado un intenso debate en Washington, donde sus defensores sostienen que hablar con Putin es la única manera de detener la lucha más mortífera en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
“No soy una gran admiradora del presidente en muchas cosas”, dijo Emma Ashford, una estudiosa de la política exterior en Washington que apoya la limitación del papel global de Estados Unidos. “Pero creo que, en realidad, tiene mérito que siga intentándolo”.
Ya en abril, Trump amenazaba con abandonar sus intentos de poner fin a la guerra en Ucrania, y advertía que Estados Unidos podría decidir que “unos tontos, unas personas horribles, y pasaremos de largo”.
Y, sin embargo, a pesar de mostrar su frustración tanto con Putin como con Zelenski, volvió una y otra vez a buscar un acuerdo de paz para Ucrania, espoleado por una mezcla de motivos que parecen incluir tanto su horror ante la pérdida de vidas como su deseo de obtener un Premio Nobel de la Paz. Sus esfuerzos incluyeron ocho llamadas telefónicas con Putin, cinco reuniones entre Witkoff y el dirigente ruso, y una cumbre en persona en Alaska.
Hasta la semana pasada, incluso quienes fueron detractores del enfoque de Trump elogiaban su voluntad de presionar a Putin. Estados Unidos sancionó a las dos compañías petroleras más grandes de Rusia en octubre, con lo que redujo la capacidad de Moscú para pagar la guerra. Las armas y los servicios de inteligencia estadounidenses siguieron llegando a Ucrania. Trump canceló una cumbre con Putin en Hungría cinco días después de anunciarla, y declaró que sería una “reunión desperdiciada”.
La política estadounidense hacia Ucrania fue “mucho mejor de lo que cualquiera de nosotros podría haber soñado, dados los altibajos en el curso de la gestión de la guerra de Ucrania por parte del gobierno”, dijo Andrew Weiss, vicepresidente de estudios de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
Pero las transcripciones de las llamadas telefónicas filtradas que fueron publicadas por Bloomberg el martes muestran que Witkoff y funcionarios rusos estaban trabajando entre bastidores en octubre en un nuevo impulso diplomático. El 14 de octubre, Witkoff habló con Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin, para animar al presidente ruso a llamar a Trump antes de una visita próxima de Zelenski.
El 29 de octubre, según reportó Bloomberg, Ushakov mantuvo una llamada con Kirill Dmitriev, un enviado económico de Putin que acababa de reunirse con Witkoff en Miami. Dmitriev dijo a Ushakov que creía que un próximo plan de paz estadounidense se acercaría “lo más posible” a las propuestas de Rusia.
Trump defendió la conversación filtrada de Witkoff como una “cosa normal” que “hace un negociador”. Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, dijo que la filtración “demuestra una cosa: el enviado especial Witkoff habla con funcionarios tanto de Rusia como de Ucrania casi todos los días para lograr la paz, que es exactamente para lo que lo designó el presidente Trump”.
Pero en el Congreso, las llamadas filtradas avivaron las ya feroces críticas a los intentos de Trump de entablar relaciones con Putin, incluso entre los republicanos. El gobierno de Joe Biden había intentado aislar a Putin en la escena mundial, al llegar a la conclusión de que no estaba interesado en negociaciones significativas.
El representante Brian Fitzpatrick, republicano por Pensilvania y copresidente de la asamblea del Congreso sobre Ucrania, dijo en las redes sociales que “hay que poner fin a estos ridículos espectáculos paralelos y reuniones secretas”.
Un copresidente demócrata de la asamblea del Congreso sobre Ucrania, el representante por Illinois Mike Quigley, dijo en una entrevista que, fuera del secretario de Estado Marco Rubio, el equipo de Trump no comprendía la necesidad de “mostrar fuerza a Putin” y “cómo unirse de la mejor manera a tus aliados”.
“Se comporta de forma muy diferente con Putin en comparación con cualquier otra persona del mundo”, afirmó Quigley. “No tiene sentido”.
El martes, el secretario del Ejército estadounidense, Daniel Driscoll, se reunió con una delegación rusa en Emiratos Árabes Unidos para discutir el último plan de paz del gobierno de Trump, según dijo su portavoz. Trump publicó después en las redes sociales que solo quedaban “unos pocos puntos pendientes de desacuerdo”. El mandatario dijo que el plan se había “afinado, con aportaciones adicionales de ambas partes”, después de que un plan de 28 puntos filtrado la semana pasada provocara indignación por prometer mucho de lo que Putin ha pretendido.
Sin embargo, el miércoles se repitió una dinámica ya conocida. Al igual que tras las declaraciones anteriores de Trump sobre la proximidad de un acuerdo, Rusia parecía estar ganando tiempo.
El plan de paz estadounidense “todavía no se ha discutido en detalle con nadie”, dijo Ushakov a un periodista ruso, según la agencia Reuters. “Lo vimos, nos lo transmitieron, pero aún no ha habido ninguna discusión”.
Las negociaciones continúan, y se espera que Driscoll regrese a Ucrania esta semana y que Witkoff planee un nuevo viaje a Moscú. Pero la conveniencia de la forma en la que Trump se ha relacionado con Putin ya se ha convertido en uno de los temas más divisivos en Washington.
Dan Caldwell, exasesor principal del secretario de Defensa Pete Hegseth, dijo en una entrevista que “gran parte de la clase dirigente de la política exterior estadounidense tiene una visión ilusoria sobre la influencia que Estados Unidos posee en este conflicto”. Ha quedado claro, afirmó, que el apoyo militar estadounidense a Ucrania y las sanciones a Rusia no han logrado que Putin cambie de rumbo.
“Hay que entablar relaciones con los rusos y reconocer el hecho de que habrá que hacerles concesiones”, dijo. “La alternativa es que la guerra continúe y la posición ucraniana siga deteriorándose”.
Sin embargo, los críticos de este planteamiento sostienen que las negociaciones de Trump son útiles para Rusia, aunque el Kremlin le siga el juego al presidente y continúe luchando.
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Eric Green, quien trabajó como director principal para Rusia en el Consejo de Seguridad Nacional de Biden, dijo que creía que si Kamala Harris hubiera llegado a la presidencia, Estados Unidos también habría buscado entablar más relaciones con Rusia este año.
“Hay una manera de hacerlo sin causar el nivel de preocupación entre ucranianos y europeos que hemos causado”, dijo, y añadió que el enfoque del gobierno respecto a las conversaciones también había ahondado las fisuras entre Estados Unidos y Europa y entre Estados Unidos y Ucrania.
“El enfoque torpe del equipo de Trump respecto a estas negociaciones ha hecho avanzar todos esos objetivos rusos”, dijo Green.
Publicado en The New York Times
