viernes, junio 12, 2026
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Sin pesimismos y con buenos augurios, quiénes votarán por la oposición de llegar al 2025…?

Eduardo Claure

Durante 18 años el MAS-IPSP ha trabajado lo social -muy fuerte- y no lo económico, pues este vino en piloto automático, cuando se abrieron las compuertas de los precios de los hidrocarburos y minerales que desbordaron las arcas estatales que posibilitaron el espejismo de una “economía blindada” y el derroche de todo recurso económico que llegó a las manos azules abiertas o con huecos onerosos para el despilfarro criminal de los ingresos más voluminosos de la historia boliviana, pero que, mientras esto sucedía, sirvieron para fortalecer las relaciones del gobierno/Estado/partido con sus “pares”, los movimientos sociales de los cuatro puntos cardinales de la geografía nacional, llegando con proyectos de toda índole sin mirar a quién, sin otro objetivo que el de capturar esa inmensa masa social nunca atendida históricamente, y propiciando un relacionamiento de prebenda y corrupción en extremo. Este ejercito de gente es fiel a sus mandantes de turno, y así lo han demostrado elección tras elección, con Padrón adulterado o con fraude, es cierto, pero se han manifestado como el MAS-IPSP dispuso. En este contexto, desde el 2005 al 2025, se ha producido una generación de votantes que cumplirán 20 años, que únicamente han conocido los rostros de sus mandantes. Corruptos o no, son a los únicos que conocen y se identifican con el poder, espurio o no, pero, poder; además los sienten sus iguales, especialmente la nueva generación rural, que vive el boom económico subterráneo y espurio, no conoce otra, que le de seguridad y futuro inmediato. No conoce alternativa.

Un ejemplo: muchos nortepotosinistas (4 provincias), han migrado a la ciudad de Oruro (a donde llegan en dos horas, hace 30 años se llegaba entre 14 a 18 horas), al igual que de sus provincias altiplánicas. Esta población recibe beneficios en sus municipios de origen y en la capital, su  nuevo hogar, todo por el auge económico que allí se da por el contrabando, autos chutos y el narcotráfico que ha convertido a esa ciudad en la de mayor movimiento económico en materia del rubro de la construcción, el transporte, el comercio informal, el formal, y la minería cooperativizada que incluso explota minerales ubicados al centro del radio urbano como es el cerro San Pedro, un icono orureño, que está siendo sobreexplotado: destruido y dejará a la ciudad sin un emblemático referente geográfico de su toponimia histórica. Esta realidad ha sido favorecida por las políticas permisivas del régimen masista, y, he ahí sus votantes, su soberano, cooptado, no pensantes, pero satisfechos.

A cambio de esta realidad, la “oposición” no ha trabajado lo social estos dieciocho años y continúa así. Entonces quienes votarán por ellos.? El MAS-IPSP ha consolidado “su sector” importante de la población indígena y campesina, que propondrán, con seguridad, sus propios candidatos de entre ellos, de sus mismos rostros. Por ello, los conductores del MAS-IPSP, generan un discurso dirigido a “su población de su Estado Plurinacional”, que se han reproducido por el fomento de los bonos dirigidos a la mujer rural y su reproducción, pues ya desde los 80 y 90, no existen programas de control de natalidad tal como existió durante los 70, elemento que es favorecido con la dotación de predios rurales en tierras bajas a habitantes del altiplano y valles, que cultivan coca, explotan oro, madera y han generado rutas económicas no legales, que no tienen control ni fiscalización, pues se sienten amparados y seguros, por “su gobierno”.   Estas personas son consecuentes consigo mismo, con sus rostros y apellidos nativos. Este pueblo es condescendiente con los corruptos -como en otras clases sociales- que tienen cara y apellidos como los de ellos. La gente se acostumbró a ver Morales en el poder, pero, eventualmente, votarían por Arce con tal de no volver a ver a Evo, de quien parecen haberse desencantado por las denuncias que han llovido sobre él desde hace un decenio y que ahora recrudecen por su pelea interna -ficticia o no- por la futura silla presidencial.

Los referentes de la oposición que están moviéndose rumbo al 2025, tienen pasado -de alguna manera-, y a mucha gente les parecen oportunistas y que sus intentos de unirse se difuminan por ambiciones personales, sectoriales de agrupaciones ciudadanas o “taxi partidos”, que vienen proponiendo su unidad, pero sobre qué base.? Alguien habrá propuesto primero una agenda mínima que enamore al soberano.? Se puede ganar al MAS-IPSP, pero cómo.? El voto, dicen, es emocional, entonces la oposición se habrá propuesto desechar sus miembros y discursos tóxicos.? Hemos llegado a una nueva realidad con la revolución industrial de 5ta generación y las nuevas posibilidades de la IA, mientras hay grupos o personajes que siguen discutiendo las viejas tesis mineras, obreras o campesinas, quién los escucha.? Por todo este resumido panorama, la gente está ingresando a una gran disyuntiva en resolver sus afinidades de votación, mientas el tiempo de acorta hasta el 2025, tiempo en el que “la oposición” debe afinar sus propuestas y personajes que postularán, no sea que un ejercito de reciclados intenten conformar por pura vanidad y tozudez política, una obcecada masa venal que no tenga un programa de gobierno que Bolivia necesita. En lo nacional y lo local, muchas caras y vidas políticas, no convencen, son papel quemado.

Tras las dictaduras de los años 70, que produjeron profundos traumas en Bolivia, en los 80 se produjo la transición hacia la democracia; los años 90 fueron del definitivo intento de consolidar este sistema. Pero es iluso hablar de que la democracia se consolidó cuando la credibilidad de los partidos políticos y sus líderes está en crisis, provocada por la hegemonía totalitaria del proceso de cambio, que ya dura 18 años, que ha construido un claro sentimiento anti partidos, cuyo exponente es la abstención en los procesos electorales nacionales y subnacionales. Así, existe una clara preocupación debido a que en los próximos comicios aumente, significativamente, el número de personas que decida votar en blanco o nulo. El desencanto hacia la política y los políticos se ha extendido en todos los estratos sociales y, en especial, entre los más jóvenes, porque la democracia aún no cuenta con la suficiente fortaleza institucional para afrontar esa pérdida de legitimidad. Ese desencanto es muy peligroso porque en él puede residir el germen de la destrucción del débil sistema de partidos, y esto deriva en que, después de 40 años de democracia, amplios sectores sociales sólo han conocido crisis económicas, seguidas de duros ajustes, disminución de los ingresos y aumentos de los desequilibrios sociales y políticos. Además, los leves avances hacia un hipotético estado de “bienestar formal” han alcanzado tímidos resultados, cuando más prevalece un bienestar producto de la economía narcotizada, el contrabando, la corrupción del sector público y otros males como la ausencia de meritocracia.

El sistema de partidos es uno de los principales pilares sobre los que se levanta la democracia. Pero un sistema de partidos en el que no se produce la necesaria renovación está condenado a desaparecer barrido por la aparición de fuertes y poderosos movimientos anti partidos o de una preferencia cooptada por el poder de turno, al que intenta enfrentarse una camada de viejos políticos que no han formado cuadros de renovación y personas con potencialidades políticas de mando y/o con propuestas políticas renovadas no participan del juego político, corrupto, como demuestra el caso venezolano y nicaragüense donde surgió un movimiento populista, anti partidos y de activa tendencia autoritaria tal y como se ha instalado en nuestro país. En Bolivia, los ciudadanos siguen votando por los mismos políticos desde hace 40 años; que se han convertido en una oligarquía cerrada que obstruye la necesaria renovación; y sin renovación la clase política se aísla y pierde la savia que recibe de la sociedad, precisamente porque ha perdido la cualidad de leer las necesidades del pueblo, del soberano hastiado de la corrupción, el narcotráfico, el irrespeto a la ley, a la autoridad, la CPE, los derechos humanos y los políticos, porque en Bolivia sus ciudadanos quieren LIBERTAD y en ella desarrollarse, y para eso, necesitan a gritos: Programa de Gobierno Alternativo al perverso proceso de cambio, y con referentes de renovación, probos, no discriminantes, y por lo menos, no reciclados, ni oportunistas, ni tránsfugas y menos gatos de siete vidas: transformados; y ahora, que un atisbo libertario se ha impuesto en la Argentina, no es una señal de corriente asumida extraterritorialmente como algo implantado en otros contextos socio políticos de la región, pero que, su significancia, para sus émulos, es solamente emocional, por ahora únicamente es vitrina  de visibilización mediática y oportunista, quizá luego, después del bolo, el tinto o el tango olvidado, su llegada tenga significado, mientras, cuantos lo asumen fuera de la Argentina para el 2025..? hay estadísticas? Una misión política importante por conocer, sin duda, a investigar entonces.