
Casi sin pensarlo y sin notarlo, un nuevo año nos encuentra, un nuevo aniversario nos marca nuevos retos, el viejo compromiso se renueva y fortalece, ese compromiso con la información veraz, con la objetividad, el equilibrio, la ética, la moral, la leyes y con Dios. No es una tarea fácil por cierto, se complica cada día más porque la investigación periodística nos obliga a eso, a decir lo que muchos quisieran que callemos, a mostrar lo que otros quisieran que tapemos.
Es bueno detenerse y mirar atrás, parece ayer cuando comenzó a gestarse la idea de darle a Tarija una nueva alternativa comunicacional, ingenuidad de por medio, esperanzas mezcladas con cierto temor a lo que venía por delante, la incertidumbre de no saber qué sucedería y cómo recibiría la gente este nuevo proyecto, este nuevo sueño. Son muchas noches de dormir a medias, son muchos días de esfuerzo y trabajo comprometido de personas que hacen que prácticamente el año redondo estemos en las calles anunciando las noticias más importantes de la ciudad, el Departamento, Bolivia y el mundo. No sólo nos quedamos con la edición impresa sino también invertimos esfuerzos en conectarnos al mundo a través de nuestra edición digital en sus diversas formas, lo que nos permite interactuar con miles de seguidores que nos toman como referencia informativa en el sur de la patria. Consolidamos una multimedia que crece y fortalece cada dia, que incluye canales de televisión y radioemisoras en todo el departamento, un aporte comunicacional integral a Tarija a la que tanto le debemos.
En el camino siempre hay piedras ya sea que están ahí o que colocan para estorbar nuestro andar. Por nuestra manera de hacer comunicación fuimos y somos víctimas de aquellos cobardes que se esconden en el anonimato del internet y las redes sociales, que quisieron dañar la imagen de «el Periódico» y más bien la fortalecieron, que intentando desprestigiarnos, más bien lograron que ganáramos credibilidad ante el lector, porque el pueblo es sabio y nota que por algo nos aluden e intentan golpearnos tanto… porque estamos tocando intereses, porque estamos incomodando, porque los estamos mirando todo el tiempo y no les gusta. Toda la guerra sucia, es señal de que avanzamos, de que no pasamos desapercibidos, de que nuestro trabajo periodístico más que se siente, más que llega donde queremos que llegue, a ustedes amigos lectores, a quienes nos debemos.
En un año más, después de haber sorteado profundos problemas, sólo podemos sellar con fuego ese compromiso con la verdad, con la libertad de prensa y expresión, ese compromiso con los que no tienen voz, con los más necesitados, con los desprotegidos, con aquellos que buscan y encuentran en «el Periódico», la manera de hacerse escuchar, de amplificar sus reclamos, de canalizar sus esperanzas… de soñar con un futuro mejor. Somos un medio de servicio público, estamos para servir a la gente, así nos concebimos y de esa manera nos entendemos.

