El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) denunció amenazas contra su seguridad, presuntas maniobras para involucrarlo en procesos judiciales y falta de garantías institucionales. Aseguró que no renunciará al cargo y que regresará cuando considere que existen condiciones para proteger su vida y la de sus familiares.
Redacción Central/El Periódico/04-11-2026.- El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, abandonó Bolivia junto a su esposa y sus tres hijos y anunció que permanecerá en el exterior bajo la condición de exiliado, argumentando que existen riesgos para su libertad y la integridad de su entorno familiar. La decisión, comunicada a través de sus redes sociales, abrió un nuevo frente de tensión en el ámbito político y judicial del país.
En un extenso pronunciamiento, la máxima autoridad judicial denunció un supuesto escenario de persecución política, amenazas y debilitamiento de las garantías constitucionales. Atribuyó esta situación a sectores vinculados al poder político, a los que responsabilizó de intentar someter a la administración de justicia a intereses ajenos a su independencia.
Saucedo sostuvo que su salida responde al temor de ser involucrado en investigaciones penales mediante acusaciones y elementos probatorios presuntamente preparados para desacreditarlo. Según su versión, existiría una estrategia destinada a afectar también a otros referentes políticos y regionales que mantienen posiciones críticas frente a determinadas decisiones gubernamentales.
El magistrado identificó su actuación contra las injerencias políticas en el Órgano Judicial como uno de los factores que habrían provocado enfrentamientos con distintos sectores de poder. En ese contexto, recordó su trayectoria en el proceso de selección de autoridades judiciales y destacó el respaldo electoral recibido en Santa Cruz, donde obtuvo más de 740.000 votos, cifra que lo convirtió en el magistrado con mayor votación del país.
Uno de los argumentos centrales de su decisión fue el asesinato de Víctor Hugo Claure, decano del Tribunal Agroambiental, crimen que cuestionó por la falta de resultados que, a su criterio, presenta su investigación. Saucedo relacionó este hecho con los riesgos que enfrenta el ejercicio de la función judicial y expresó su temor de convertirse en otra víctima de la violencia por afectar intereses de determinados grupos.
Pese a encontrarse fuera del territorio nacional, el presidente del TSJ descartó presentar su renuncia al cargo obtenido mediante el voto popular. También denunció que existirían entendimientos para facilitar el ingreso de quien asumiría su suplencia, aunque aseguró que la Sala Plena cuenta con el número de integrantes necesario para continuar desarrollando sus actividades institucionales.
El magistrado afirmó que al momento de abandonar Bolivia no tenía procesos judiciales abiertos en su contra, aunque anticipó que podrían iniciarse investigaciones posteriormente. Su retorno, explicó, estará condicionado a que existan garantías suficientes para su seguridad y la de su esposa e hijos.
En la parte más personal de su mensaje, Saucedo se dirigió a sus padres y hermanas, a quienes pidió mantenerse unidos frente a posibles presiones o represalias. Recordó además el periodo en que estuvo detenido a los 21 años y el acompañamiento cotidiano de su padre durante aquella etapa, una experiencia familiar que ahora contrasta con la distancia impuesta por su salida del país.
La decisión del titular del máximo tribunal de justicia plantea interrogantes sobre la continuidad de la conducción institucional y las condiciones de independencia del sistema judicial boliviano. Su denuncia también introduce un nuevo elemento de confrontación entre autoridades judiciales y el poder político, en un escenario que requerirá respuestas y aclaraciones institucionales.
Saucedo anunció que llevará sus denuncias al ámbito internacional y que permanecerá fuera de Bolivia hasta que considere superadas las circunstancias que motivaron su partida. Su posición es que el exilio no representa el abandono de sus responsabilidades ni una renuncia a la representación que obtuvo en las urnas.
El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) denunció amenazas contra su seguridad, presuntas maniobras para involucrarlo en procesos judiciales y falta de garantías institucionales. Aseguró que no renunciará al cargo y que regresará cuando considere que existen condiciones para proteger su vida y la de sus familiares.
Redacción Central/El Periódico/04-11-2026.- El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, abandonó Bolivia junto a su esposa y sus tres hijos y anunció que permanecerá en el exterior bajo la condición de exiliado, argumentando que existen riesgos para su libertad y la integridad de su entorno familiar. La decisión, comunicada a través de sus redes sociales, abrió un nuevo frente de tensión en el ámbito político y judicial del país.
En un extenso pronunciamiento, la máxima autoridad judicial denunció un supuesto escenario de persecución política, amenazas y debilitamiento de las garantías constitucionales. Atribuyó esta situación a sectores vinculados al poder político, a los que responsabilizó de intentar someter a la administración de justicia a intereses ajenos a su independencia.
Saucedo sostuvo que su salida responde al temor de ser involucrado en investigaciones penales mediante acusaciones y elementos probatorios presuntamente preparados para desacreditarlo. Según su versión, existiría una estrategia destinada a afectar también a otros referentes políticos y regionales que mantienen posiciones críticas frente a determinadas decisiones gubernamentales.
El magistrado identificó su actuación contra las injerencias políticas en el Órgano Judicial como uno de los factores que habrían provocado enfrentamientos con distintos sectores de poder. En ese contexto, recordó su trayectoria en el proceso de selección de autoridades judiciales y destacó el respaldo electoral recibido en Santa Cruz, donde obtuvo más de 740.000 votos, cifra que lo convirtió en el magistrado con mayor votación del país.
Uno de los argumentos centrales de su decisión fue el asesinato de Víctor Hugo Claure, decano del Tribunal Agroambiental, crimen que cuestionó por la falta de resultados que, a su criterio, presenta su investigación. Saucedo relacionó este hecho con los riesgos que enfrenta el ejercicio de la función judicial y expresó su temor de convertirse en otra víctima de la violencia por afectar intereses de determinados grupos.
Pese a encontrarse fuera del territorio nacional, el presidente del TSJ descartó presentar su renuncia al cargo obtenido mediante el voto popular. También denunció que existirían entendimientos para facilitar el ingreso de quien asumiría su suplencia, aunque aseguró que la Sala Plena cuenta con el número de integrantes necesario para continuar desarrollando sus actividades institucionales.
El magistrado afirmó que al momento de abandonar Bolivia no tenía procesos judiciales abiertos en su contra, aunque anticipó que podrían iniciarse investigaciones posteriormente. Su retorno, explicó, estará condicionado a que existan garantías suficientes para su seguridad y la de su esposa e hijos.
En la parte más personal de su mensaje, Saucedo se dirigió a sus padres y hermanas, a quienes pidió mantenerse unidos frente a posibles presiones o represalias. Recordó además el periodo en que estuvo detenido a los 21 años y el acompañamiento cotidiano de su padre durante aquella etapa, una experiencia familiar que ahora contrasta con la distancia impuesta por su salida del país.
La decisión del titular del máximo tribunal de justicia plantea interrogantes sobre la continuidad de la conducción institucional y las condiciones de independencia del sistema judicial boliviano. Su denuncia también introduce un nuevo elemento de confrontación entre autoridades judiciales y el poder político, en un escenario que requerirá respuestas y aclaraciones institucionales.
Saucedo anunció que llevará sus denuncias al ámbito internacional y que permanecerá fuera de Bolivia hasta que considere superadas las circunstancias que motivaron su partida. Su posición es que el exilio no representa el abandono de sus responsabilidades ni una renuncia a la representación que obtuvo en las urnas.
