El subgobernador de O’Connor informó que la asignación de 3,5 millones de bolivianos para la gestión 2026 no alcanza para atender las necesidades locales debido a una serie de compromisos económicos heredados de anteriores administraciones, entre ellos deudas millonarias por obras de infraestructura de dudosa utilidad.
REDACCIÓN CENTRAL/Bolinfo/Tarija/El Periódico-Septiembre-29-2025.- El subgobernador de la provincia O’Connor, en el departamento de Tarija, Grover Torrejón, encendió la alarma al señalar que el presupuesto definido para la gestión 2026 apenas alcanzará los 3,5 millones de bolivianos, monto que considera insuficiente para responder a las demandas de la región. La preocupación radica, según explicó la autoridad, en que gran parte de los recursos que llegan a la provincia deben destinarse al cumplimiento de compromisos adquiridos por administraciones pasadas, los cuales todavía pesan en las arcas locales y limitan la inversión en proyectos realmente prioritarios para la población.
Torrejón recordó que en estos últimos años su gestión tuvo que destinar importantes cantidades de dinero para cubrir deudas heredadas. Un ejemplo de ello es el caso del estadio construido en la provincia, que tuvo un costo total de 54 millones de bolivianos. “Se trata de una infraestructura que no le sirve a nadie, porque no responde a las necesidades de nuestra población y, sin embargo, nos vimos obligados a pagar los 10 millones de bolivianos que aún quedaban pendientes. Esa deuda ya fue cancelada durante nuestra administración”, puntualizó.
El subgobernador también mencionó el caso de la Casa de la Mujer, otra obra que generó compromisos financieros significativos. “Se tuvo que cubrir una deuda de 7 millones de bolivianos por la construcción de ese proyecto”.
A esto se suman varios millones de bolivianos más que fueron desembolsados para saldar obligaciones relacionadas con un tramo carretero ejecutado durante otra administración. “Nos tocó asumir un pago por una obra que, por disposición legal, debía cancelarse. No podemos escapar de esas responsabilidades, aunque claramente perjudican a la provincia”, remarcó.
En ese sentido, la autoridad subrayó que, por instrucción del gobernador de Tarija, Óscar Montes, se ha establecido la línea de cumplir con todos los compromisos financieros pendientes, sin importar en qué gestión se adquirieron. “Esa es la orientación que tenemos: pagar lo que está comprometido, más allá de quién haya firmado los contratos o ejecutado los proyectos. Somos responsables institucionalmente y debemos honrar las deudas, aunque eso signifique postergar iniciativas propias de nuestra administración”, explicó.
No obstante, Torrejón advirtió que esta política de cumplimiento irrestricto deja poco margen para la ejecución de nuevos programas o inversiones en beneficio directo de los habitantes de O’Connor. “El presupuesto que se nos asigna para 2026 es de apenas 3,5 millones de bolivianos. Si consideramos que todavía tenemos compromisos financieros que cumplir, prácticamente no quedará espacio para destinar recursos a obras nuevas. Estamos en una situación muy complicada”, señaló.
El subgobernador enfatizó que esta insuficiencia presupuestaria puede impactar directamente en la calidad de vida de las comunidades de la provincia, donde todavía existen demandas urgentes vinculadas al acceso a agua potable, infraestructura educativa y de salud, así como caminos para conectar a los productores locales con los mercados.
Asimismo, Torrejón hizo un llamado a la reflexión sobre el uso histórico de los recursos públicos en la región, criticando que en anteriores gestiones se priorizaran proyectos de gran envergadura pero sin impacto real en la población.
La autoridad departamental pidió a las instancias correspondientes considerar una redistribución más equitativa de los recursos para la gestión 2026, de manera que las provincias no se vean atrapadas en un ciclo de deudas sin fin.
Finalmente, Torrejón reafirmó su compromiso de continuar trabajando en la administración responsable de los recursos, aunque reconoció que con el presupuesto asignado las limitaciones son evidentes. “Haremos todo lo posible por cumplir con nuestras obligaciones y al mismo tiempo atender las demandas más urgentes de la población. Pero es necesario que se entienda que con 3,5 millones de bolivianos, frente a la magnitud de los problemas y necesidades, la tarea es casi imposible”, concluyó.
