
Q Tarija es encantadora, su arquitectura caprichosa enamora, las tejas rojas de sus techos son un imán para quién la visita. Destacan grandes casonas de antaño, que fueron adaptadas en el presente, ya sea como vivienda de varias familias o para alquilarlas como negocios independientes, que cada vez suman más en esta ciudad.Las lluvias han desnudado una realidad que complica la vigencia de construcciones de larga data, estas casonas de adobe, barro mezclado con paja, el agua ha ido calando profundo y debilitando las paredes, generando un nivel de riesgo muy alto para la población en general. Lastimosamente los propietarios no han sabido mantenerlas a través de trabajos continuos y constantes, tampoco el municipio ha sabido cómo conservar el centro histórico y menos cómo conseguir que los aquellos asuman responsabilidad sobre lo suyo, para cuidar su seguridad y en especial, la de los otros. Varias casas se derrumbaron, sus paredes cayeron de repente, provocando zozobra en la gente, nadie salió lastimado hasta ahora pero por simple ley de probabilidades, cada vez está más cerca el día que por negligencia alguien salga herido. Hasta ahora no se conoce sobre determinaciones y acciones municipales, sin control y regulación en este tema, está en juego la seguridad de la población y nuestro patrimonio histórico.

