jueves, junio 18, 2026
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Para una sociedad sustentable y responsable: educación ambiental y ecológica

Eduardo Claure

Comprometidos con la protección de la vida en nuestro municipio, departamento y país, debiéramos reconocer en condición de autoridades y ciudadanos, el papel central de la educación en la formación de valores y en la acción social por un proceso educativo transformador para crear una sociedad sustentable y equitativa. Sin embargo, de este buen pensamiento, no pasa de ello por la ausencia de políticas públicas a ese ideal. Existe una ley nacional para la defensa de los animales contra actos de crueldad y maltrato, lamentablemente, a pesar de este esfuerzo institucional, los perros callejeros abundan en número que sobrepasan cualquier estimación a “ojo de buen cubero”, pues estadísticas municipales no existen, por tal motivo en el botadero de Pampa Galana, en días pasados se ha producido el ataque de perros abandonados, a una niña que ha quedado muy malherida y salvada milagrosamente y atendida con buen auspicio en una clínica. El ataque masivo de jaurías de perros vagabundos, es sumamente peligroso, pues son animales que en esa “situación de calle”, han perdido cualquier sentido de adiestramiento que pudo tener en algún hogar antes de ser lanzado a la calle por sus amos, y en este estado, dependen para su supervivencia, de su instinto gregario natural y salvaje. Ya no son animales domésticos, tal como señala la referida ley, y las autoridades deben hacer algo por la salud publica de los ciudadanos que claman soluciones, que sea de paso, no se solucionan con campañas de vacunación, albergues o refugios por la impresionante cantidad de canes errantes, cuyo sostén -de un estimado de 800 animales y Bs. 5/día por cada uno- se hace insostenible para cualquier presupuesto de las ETAs, más aún cuando estos se están reduciendo para el 2024 y adelante. El colofón de este ejemplo, es que, definitivamente, no se tiene una educación integral respecto el ambiente y nuestra relación ecológica con la humanidad y la naturaleza.
Consideremos que la educación ambiental y ecológica, para una sociedad sustentable y equitativa, es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto a todas las formas de vida. Tal educación afirma valores y acciones que contribuyan para la transformación humana y social y para la preservación ecológica. Ella estimula la formación de sociedades socialmente justas y ecológicamente equilibradas, que conserven entre sí una relación de interdependencia y diversidad. Esto requiere responsabilidad individual y colectiva a nivel municipal, departamental y nacional.
Consideremos que la preparación para los cambios necesarios depende de la comprensión colectiva de la naturaleza sistémica de las crisis que amenazan el futuro de nuestro país y sus “departamentos, municipios y comunidades autónomas”. Las causas primarias de problemas como el aumento de la pobreza, la degradación humana y ambiental y de la violencia, pueden ser identificadas en el modelo de civilización dominante global y de alta y compleja tecnologización, que se basa en la superproducción y superconsumo para unos y subconsumo y falta de condiciones para producir por parte de la gran mayoría.
Consideremos también que, son inherentes a la crisis la destrucción de los valores básicos, la alienación y la no participación de casi la totalidad de los individuos en la construcción del futuro. Es fundamental que la comunidad boliviana -no solamente local-, planeen e instrumenten sus propias alternativas a las políticas y normativas vigentes. Entre esas alternativas, está la necesidad de abolir los programas de desarrollo, ajustes y reformas económicas que mantienen el actual modelo de crecimiento -Modelo Económico Social Productivo Pachamamero- con sus terribles efectos sobre el ambiente -biodiversidad- y la diversidad de especies, incluyendo gran parte de la población boliviana.
Consideremos en este contexto, que la educación ambiental y ecológica debiera generar, con urgencia, cambios en la calidad de vida y mayor conciencia en la conducta personal, así como armonía entre los seres humanos y de estos con otras formas de vida. Para ello debe partirse de algunos principios de educación para una sociedad sustentable, equitativa y responsable, entendiendo que la educación es un derecho de todos; somos todos educandos y educadores; La educación ambiental y ecológica debe tener como base el pensamiento crítico e innovador, en cualquier tiempo y lugar, en sus expresiones formal, no formal e informal, promoviendo la transformación y la construcción de la sociedad municipal, departamental y nacional; La educación ambiental y ecológica, es individual y colectiva. Tiene el propósito de formar ciudadanos con conciencia local y nacional, que respeten la autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional; La educación ambiental y ecológica no es neutra, más sí, ideológica. Es un acto político, basado en valores para la transformación social; La educación ambiental y ecológica debe tener una perspectiva holística, enfocando la relación entre el ser humano, la naturaleza y el universo de forma interdisciplinaria; La educación ambiental y ecológica, debe estimular la solidaridad, la igualdad y el respeto a los derechos humanos, valiéndose de estrategias democráticas e interacción entre las culturas que se tienen actualmente, ya no solamente urbana y/o rural, sino la tecnológica que han modificado costumbres sociales y económicas del pasado siglo; La educación ambiental y ecológica debe tratar las cuestiones globales críticas, sus causas e interrelaciones en una perspectiva sistémica, en su contexto social e histórico. Aspectos primordiales relacionados a su desarrollo y a su medio ambiente tales como la población, la paz, los derechos humanos civiles y políticos, democracia, salud, trabajo, hambre y déficit de alimentos y precios, degradación del suelo, el agua, la flora y fauna, debieran ser abordados de esta manera por las organizaciones de la sociedad civil, sus instituciones cívicas, académicas, educativas, vecinales, campesinas, privadas y, principalmente las públicas, pues ese es su rol y no otro, que debieran ser asumidos en todos sus procesos institucionales.
El tema de los perros vagabundos, es un lunar -delicado y urgente- que debe obligar a abordarse como una prioridad de la salud pública tarijeña, de los muchos temas que hacen a la cuestión de la planificación y el desarrollo en un contexto de la importancia de la educación medio ambiental y ecológica con participación social, ineludiblemente.