Eduardo Claure
La afirmación «por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16) forma parte de las enseñanzas de Jesús sobre cómo reconocer a los verdaderos seguidores y evitar a los falsos profetas. Quienes creen, que el discurso apaciguador del señor presidente anunciando el 23 de marzo de 2024 como la fecha del próximo CNPV bajará los ánimos de la cruceñidad, que propagó al resto de los departamentos, quiénes, cívicamente han respondido cuidando sus espaldas antes que afrontar la coyuntura con actitudes más firmes y solventes -talvez, más adelante-, tiene un dejo comunicacional, de otra mentira siniestra, cínica. Acaso alguien cree que la gente olvidó ya, el 21F o, el Fraude Monumental de 2019. No, definitivamente, no. Si estos ejemplos de sucesos, no han recibido tratamiento en Ley, entonces, quien puede creer, que ese anuncio es suficiente y, listo.!! Será un 23 de marzo, además, día fatídico para la historia boliviana, que, recuerda la pérdida del Litoral, esperanza frustrada por el mal juicio llevado a La Haya (incluida la bandera azul de 115 kms. que debe estar de alimento y nido de ratas en algún deposito) y que, con seguridad, sucederá lo propio con el Silala…! ¿Es posible que alguien piense, que esa “palabra presidencial empeñada”, se cumplirá? ¿Es que alguien cree que ya vivimos como Suiza? O, que la sagrada Pachamama, goza de buena salud en los ríos de los que viven pueblos indígenas del norte de La Paz y el Beni.? O, que, los bosques chiquitanos, están salvaguardados.? Finalmente, como un ejemplo más, será que la Gestora “administrará con solvencia” los 23.000 millones de dólares de las AFPs, pertenecientes a los bolivianos asegurados y, que no son fondos públicos, pero que, su uso, estará sin control y con alto riesgo que se pierdan como los RIN del Banco Central, que ha perdido su esencia estatal de seguridad y fortaleza de gestión administrativa, como custodio.?
Los aprontes políticos, no bajarán los ánimos democráticos del pueblo boliviano, en los que el cruceño demuestra una vez más, que la Masacre de Terebinto no se repetirá, bajo ningún concepto y, que, el pueblo boliviano debe asumir, con esa reacción camba, que, ésta supuesta resolución de conflicto ya se ha dado, tal cosa, no es así. No se ha resuelto nada de nada. No es una pausa, no es un mientras tanto, no es un más adelante; no es que dejen que continúen los procesos censales; no es dejen trabajar al INE; no es que los resultados preliminares o definitivos serán en plazo previsto; no es que los escaños serán según el nuevo mapa electoral resultante del censo; no es que luego se dará el nuevo Pacto Fiscal; no es que ya se auditó todo el sistema electoral en materia de su normativa; no es que ya se dieron curso libre a personerías jurídicas de nuevos partidos o agrupaciones ciudadanas que han formado colectividades políticas con proyección partidaria; y, así, podríamos ejemplificar casos y hechos que NO sucederán bajo esa “promesa empeñada” del señor presidente. Mentiroso y Siniestro. Si sabemos que, No son democráticos.
En este contexto, la manera de organizar el CNPV desde el ejecutivo, provocando las reacciones cruceñas y del resto del país, en estas tres pasadas semanas, devela las severas y profundas señales de una grave y profunda crisis estructural del fallido intento histórico de construir un Estado Nación o del Estado Plurinacional, al aflorar expresiones y acciones desde el ejecutivo -contra el pueblo cruceño y Bolivia toda- de racismo, discriminación organizando un ataque sin ambages, a través de encapuchados y uniformados, que expresan odio y una intolerancia extrema, que la gente ha resistido a una forma de organización criminal soliviantada por el brazo operador del instrumento político, que Bolivia repudia.
Esta es una oportunidad para la “clase política”, que tiene la posibilidad de reencontrarse con la sociedad, con el pueblo, con el votante, con el “soberano”, para asumir que se requiere nuevos liderazgos, nuevos referentes verdaderos, no solamente a dueños de siglas y personerías jurídicas con las que hacen negocios, si no, por el contrario, este tiempo, este lapso, debe estar acompañado de acciones honestas (sí, se puede), de generar una visión país, único e integro, de generar un plan de gobierno que sustituya la falsa consiga de “procesos de cambio”. Se necesita un liderazgo nacional que dé certidumbre.
Los políticos y cívicos -que a falta de aquellos asume lo que no le corresponde- tienen la ocasión para rearmar criterios, no ideológicos a secas, sino, lecturas, visiones de desarrollo para ofertar al soberano, al que tienen -en muchos casos y situaciones- prisioneros, esclavos y secuestrados, con clichés y sofismas, tan iguales como las del “oficialismo”. Entonces, que se vayan decantando nuevos liderazgos como los que esta coyuntura ha puesto en evidencia en Santa Cruz y, en el otro lado, en el MAS-IPSP, con ruptura y todo. Esta figura también se da en otras organizaciones sociales que han estado en apronte democrático, social, cívico y partidario. Se necesita nuevos referentes probos, admisibles.
Entonces, todos a sincerarse rumbo al 2025, en este transcurso que no es solución a los temas de la coyuntura, solo es un CUARTO INTERMEDIO. Si se reinicia el estado de apronte entre el 2023 y 2024, previo al 2025, con la insistencia de Arce Catacora, David Choquehuanca y Morales Ayma, cuyas reyertas pueden ensombrecer el espacio electoral futuro, frente a lo que accionará -sin duda- F. Camacho, V. Cuellar, Mesa, Tuto, Manfred, cívicos, CONADE y otros que aparecerán, para estar en listas partidarias. El pueblo, el soberano, sin duda, espectará nuevas figuras, propuestas, iniciativas, que enrumben el destino boliviano en un mundo globalizado que, como país, quiere libertad o sentido libertario en toda su extensión ideológica política, nacional, departamental y local. Gran oportunidad para que emerjan nuevas propuestas y liderazgos, nuevas figuras y rumbos patrios, formular autonomías o federalismo consecuente con la Patria única, ¿será eso posible.? ¿Habrá esa capacidad política? Se estará pensando desde Santa Cruz y el resto del país en esa dirección.? Existirá un pensamiento, más allá del reduccionismo territorial, social y económico, frente a lo que significa la liberación de lo que hoy es la Bolivia cautiva, para seguir en su construcción con libertad y democracia.?. ¿Será que existe ese valor civil y político, para hacerlo?
Para corregir este entuerto provocado por el homúnculo azul, la oposición debe asumir una postura eminentemente política. En el transcurso hasta el 23 de febrero de 2024, debe gestar un control social censal para fiscalizar este proceso, conformada por entidades probas y de reconocida solvencia moral -políticamente hablando- que luche por la verdad y la justicia, pues habrá motivos de persecución tipo Venezuela y Nicaragua. Luchar por la democracia y el Estado de Derecho debe ser la Agenda Boliviana. No al Censo con Consenso, eso solo existe en China y Cuba, necesitamos un Censo Real. Debe organizarse un control censal y al mismo tiempo un ejército de ciudadanos democráticos para el control electoral del 2025. Debe llegarse a los lugares críticos donde el TSE dice que hay 5.000 votantes, cuando sólo hay 500. La clase política y la sociedad civil organizada, debe aprender de las lecciones del proceso de cambio. No olvidar el 21F, ni el fraude monumental de 2019. Alguien tiene que liderar este proceso organizativo, tiene que salir de algún lado.
Las respuestas políticas en torno a la problemática censal y poblacional en cuanto a acciones políticas que provengan de la sociedad civil, deberían ser canalizadas hacia el establecimiento de consejos asesores del proceso censal para evaluar y fiscalizar el desarrollo de su organización y acciones de campo, pero más allá, podría pensarse en gestar para que estos asesores, avancen hacia convertirse en gestores de políticas de población. Estos podrían ser las instancias responsables de coordinar las actividades nacionales, departamentales y municipales en materia de población, con capacidad deliberativa, concertar y jerarquizar acciones para proponer acciones específicas. Estos organismos vendrían a llenar el vacío dejado por una actitud indiferente y solo reactiva en cuanto al comportamiento demográfico y su dinámica. Aquí, las autoridades locales, las instituciones académicas y colegiadas, así como de la sociedad civil organizada, tienen la palabra respecto los pormenores de intervención, para que el próximo Censo Nacional de Población y Vivienda, se ejecute como manda la ley, y punto. Este segmento social, debiera obrar en el tema descrito, como control social poblacional, para que no se politice aún más, se deforme y manipule el proceso censal y sus resultados finales, sean entregados en un máximo de 60 días del día censal. Mayor plazo, apestaría. Mientras tanto, a la espera de las definiciones del cabildo cruceño de este domingo 13.
