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Navidad entre ferias y desorden urbano

Diciembre transforma a Tarija. Las calles se llenan de luces, música y familias que salen a realizar las compras navideñas, muchas de ellas en las ferias populares que, año tras año, se instalan como una alternativa accesible para la economía familiar. Sin embargo, esta tradición también vuelve a poner en evidencia problemas que afectan directamente a la población y al normal desenvolvimiento de la ciudad.

La concentración de ferias en zonas céntricas o en vías de alta circulación genera congestionamiento vehicular, caos peatonal y dificultades para el transporte público. Calles cerradas sin planificación, ausencia de señalización y falta de controles convierten lo que debería ser una experiencia de encuentro y celebración en un recorrido estresante, marcado por empujones, largas caminatas y riesgos de accidentes. A ello se suman problemas de seguridad, acumulación de basura y escasa iluminación en algunos sectores, factores que preocupan especialmente a familias con niños y adultos mayores.

Las ferias navideñas cumplen un rol social y económico importante: permiten a pequeños comerciantes generar ingresos en una época clave del año y ofrecen precios más accesibles a la población. El problema no es su existencia, sino su ubicación y la falta de una planificación urbana adecuada. Tarija no puede seguir improvisando cada diciembre, repitiendo los mismos conflictos que afectan la transitabilidad y la calidad de vida de los vecinos.

Mejorar esta situación requiere decisiones claras de las autoridades municipales. Es fundamental identificar y habilitar espacios amplios, seguros y estratégicamente ubicados, como predios municipales, áreas periurbanas con fácil acceso o zonas cercanas a avenidas principales que permitan una adecuada circulación vehicular y peatonal. Estos espacios deben contar con servicios básicos, iluminación, seguridad y rutas de transporte público definidas, de modo que las ferias se integren al funcionamiento de la ciudad y no la paralicen.

Asimismo, es necesario un diálogo permanente con los comerciantes y vecinos, para consensuar ubicaciones, horarios y normas claras de funcionamiento. La organización, el orden y la planificación no están reñidos con la tradición ni con la economía popular; por el contrario, las fortalecen.

La Navidad debe ser un tiempo de encuentro, no de caos. Ordenar las ferias, pensar la ciudad y respetar la transitabilidad urbana es una tarea pendiente que Tarija no puede seguir postergando.

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