La dirigencia de los regantes informó sobre la entrega de San Antonio-Caraparí en noviembre y el avance de nuevos proyectos en Calderas, Villa Esperanza, El Cajón, Carlazo y Santa Rosa
Redacción Central/El Periódico/30-09-2026.- La ejecución de proyectos de riego en Caraparí avanza como una de las principales respuestas institucionales frente a la crisis hídrica que afecta a comunidades productivas del municipio. La inversión comprometida supera los 200 millones de bolivianos e incluye la construcción, licitación y planificación de varias presas destinadas a garantizar agua para la agricultura y reducir la dependencia de las lluvias.Entre las obras con fecha prevista de entrega se encuentra la presa San Antonio-Caraparí, cuya conclusión está programada para noviembre. El proyecto es considerado estratégico por las organizaciones de regantes debido a su capacidad para almacenar agua y ampliar la superficie cultivable en una zona donde la escasez se ha convertido en un problema recurrente para las familias dedicadas a la producción agrícola y ganadera.La obra forma parte de un paquete de inversiones que busca mejorar la seguridad hídrica y fortalecer la producción local. La disponibilidad de agua permitirá planificar los ciclos agrícolas con mayor previsibilidad, disminuir las pérdidas ocasionadas por las sequías y generar mejores condiciones para la diversificación de cultivos.En paralelo, se prevé la licitación de las presas Calderas y Villa Esperanza. Ambos proyectos se encuentran entre las obras priorizadas para ampliar la infraestructura de almacenamiento y distribución de agua en comunidades que enfrentan dificultades durante la temporada seca. El proceso de contratación será determinante para establecer los plazos de ejecución, las empresas responsables y las condiciones técnicas de cada construcción.La agenda de proyectos también contempla nuevas obras en El Cajón, Carlazo y Santa Rosa de Caraparí. Estas iniciativas todavía deben avanzar en etapas de diseño, financiamiento, evaluación técnica y gestión administrativa, pero son consideradas necesarias para consolidar una red de riego que atienda a distintas comunidades del municipio.Los regantes sostienen que la construcción de presas debe estar acompañada por sistemas de distribución, mantenimiento permanente y una planificación que permita aprovechar de manera eficiente el agua almacenada. La infraestructura, por sí sola, no resolverá las dificultades si no se garantiza la operación de los canales, la protección de las fuentes y la coordinación entre las comunidades beneficiarias.La crisis hídrica ha obligado a productores de la región a reducir áreas de siembra, modificar calendarios agrícolas y enfrentar mayores costos para acceder al agua. En algunos sectores, la falta de lluvias afecta tanto a los cultivos como al abastecimiento destinado al ganado, lo que incrementa la presión sobre las familias rurales y las organizaciones comunitarias.El avance de las presas es observado también como una oportunidad para fortalecer la economía de Caraparí. Una mayor disponibilidad de agua puede favorecer la producción de alimentos, mejorar los ingresos de los agricultores y reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los periodos prolongados de sequía. Sin embargo, los resultados dependerán de que las obras concluyan dentro de los plazos previstos y cumplan con las especificaciones técnicas establecidas.La entrega de San Antonio-Caraparí en noviembre marcará el primer hito de este conjunto de proyectos. Posteriormente, la atención estará centrada en la licitación de Calderas y Villa Esperanza, además de la definición de los mecanismos de financiamiento para las obras previstas en El Cajón, Carlazo y Santa Rosa.Las organizaciones de regantes esperan que las autoridades mantengan el cronograma y aceleren los trámites pendientes. Para el sector, la inversión en presas representa una medida de largo plazo frente a una crisis que ya afecta la producción y el abastecimiento de agua. El desafío será convertir los anuncios y proyectos en obras operativas, con capacidad suficiente para beneficiar de manera sostenida a las comunidades de Caraparí.
